lunes, 16 de marzo de 2020

¿Qué dijo el Papa Francisco en Bolivia?

¿Qué dijo el Papa Francisco en Bolivia?




Héctor Apolinar Dossier Politico

Dia de publicación: 2015-09-06


En su corto tiempo al frente de la Iglesia Católica, el papa Francisco ha generado intensas polémicas por algunas de sus posturas sobre temas sociales, como ha sido el caso de la encíclica “Laudato, sí”,  que contiene una fuerte crítica al sistema industrial global debido a la destrucción acelerada de sistemas ecológicos del planeta, mediante la contaminación del ambiente, la tierra y el agua, todo ello con fines de una utilidad económica que califica de irracional y desmedida.
La encíclica fue reprobada por sectores del Partido Republicano de Estados Unidos, algunos de ellos vinculados a los sectores empresariales que se vieron aludidos por las críticas del Papa. No han sido los únicos, por supuesto. Pero, al mismo tiempo, ha sido aplaudida por una amplia gama de personalidades, jefes de estado y de gobierno, así como por organizaciones, muchos de los cuales no son católicos.
Sin embargo, no ha sido esa posición la única que ha causado polémica entre sectores empresariales y políticos, sobre todo, conservadores. En Estados Unidos, algunos comentaristas lo han calificado de “marxista”. Rechazan sus críticas al sistema económico dominante en el mundo, calificándolas de “populistas”.
En su reciente gira por tres países latinoamericanos, Ecuador, Bolivia y Paraguay, el Papa hizo fuertes críticas al sistema económico mundial y se solidarizó con los pobres y excluidos del sistema económico.
El 9 de julio, en Bolivia, pronunció uno de sus más enérgicos discursos, en el que señaló:
“Me pregunto si somos capaces de reconocer que esas realidades destructoras responden a un sistema que se ha hecho global. ¿Reconocemos que ese sistema ha impuesto la lógica de las ganancias a cualquier costo sin pensar en la exclusión social o la destrucción de la naturaleza?”, refiriéndose al sistema económico dominante en mundo.
Y todavía apuntó con insistencia: “¿reconocemos, en serio, que las cosas no andan bien en un mundo donde hay tantos campesinos sin tierra, tantas familias sin techo, tantos trabajadores sin derechos, tantas personas heridas en su dignidad?
“¿Reconocemos que las cosas no andan bien cuando estallan tantas guerras sin sentido y la violencia fratricida se adueña hasta de nuestros barrios? ¿Reconocemos que las cosas no andan bien cuando el suelo, el agua, el aire y todos los seres de la creación están bajo permanente amenaza?
“Entonces, si reconocemos esto, digámoslo sin miedo: necesitamos y queremos un cambio”.
Tal vez ningún líder religioso del mundo occidental ha hecho tan severas críticas al sistema económico internacional, y se ha solidarizado tan firmemente con  los excluidos o victimizados por ese sistema.
“Queremos un cambio, un cambio real, un cambio de estructuras”, dijo Francisco.
“Este sistema ya no se aguanta, no lo aguantan los campesinos, no lo aguantan los trabajadores, no lo aguantan las comunidades, no lo aguantan los pueblos… Y tampoco lo aguanta la Tierra, la hermana madre tierra, como decía san Francisco”, enfatizó ese día en el II Encuentro Mundial de los Movimientos Populares.
Al explicar a qué clase de cambio se refiere, el Papa afirmó que “queremos un cambio en nuestras vidas, en nuestros barrios, en el pago chico, en nuestra realidad más cercana; también un cambio que toque al mundo entero porque hoy la interdependencia planetaria requiere respuestas globales a los problemas locales”.
Aclaró que ese cambio no llegará impulsado por una u otra opción política, porque “sabemos que un cambio de estructuras que no viene acompañado de una sincera conversión de las actitudes y del corazón termina a la larga o a la corta por burocratizarse, corromperse y sucumbir”.
Ante ese sistema, dijo, que es indispensable enarbolar “la globalización de la esperanza, que nace de los Pueblos y crece entre los pobres” y que “debe sustituir a esta globalización de la exclusión y de la indiferencia”.
Francisco añadió que “ustedes, los más humildes, los explotados, los pobres y excluidos, pueden y hacen mucho. Me atrevo a decirles que el futuro de la humanidad está, en gran medida, en sus manos, en su capacidad de organizarse y promover alternativas creativas, en la búsqueda cotidiana de las “tres T”. ¿De acuerdo? Trabajo, techo y tierra.”
A los dirigentes del Movimiento, les pidió alejarse de “modas intelectuales” y de “adoptar poses ideológicas”, y les “nunca pierdan el arraigo a lo cercano, porque el padre de la mentira sabe usurpar palabras nobles, promover modas intelectuales y adoptar poses ideológicas, pero, si ustedes construyen sobre bases sólidas, sobre las necesidades reales y la experiencia viva de sus hermanos, de los campesinos e indígenas, de los trabajadores excluidos y las familias marginadas, seguramente no se van a equivocar”.
Finalmente manifestó que “la Iglesia no puede ni debe estar ajena a este proceso en el anuncio del Evangelio” y que una “colaboración respetuosa con los movimientos populares puede potenciar estos esfuerzos y fortalecer los procesos de cambio”.
El texto completo del discurso  se puede ver en: http://w2.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2015/july/documents/papa-francesco_20150709_bolivia-movimenti-popolari.html

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