sábado, 28 de enero de 2017

Monterrey está pagando la “frivolidad” de sus dirigentes empresariales: Clouthier

Monterrey está pagando la “frivolidad” de sus dirigentes empresariales: Clouthier

2La situación de violencia y narcotráfico que vive actualmente Monterrey también pudo haber sido inducida “desde el poder mismo”  y “no hace muchos sexenios”... y todo sucedió a los ojos de la sociedad, pero específicamente de aquellos grupos que tenían la oportunidad de haber hecho, y porqué no decirlo, la obligación de haber creado los contrapesos necesarios y que no lo gritaron lo suficiente en su momento”, dice el hijo del Maquío.

Héctor Apolinar Dossier Político
Dia de publicación: 2011-03-13

Ciudad de México._Manuel Clouthier  sostiene que la situación de violencia y narcotráfico que vive Monterrey se debe “en mucho” a la frivolidad” en la que cayó una generación de empresarios y, además, que “quizá” fue inducida “desde el poder mismo”  y “no hace muchos sexenios”.
 “Eso sucedió a los ojos de la sociedad, pero específicamente de aquellos grupos que tenían la oportunidad de haber hecho, y porqué no decirlo, la obligación de haber creado los contrapesos necesarios y que no lo gritaron lo suficiente en su momento”, agregó al ser entrevistado durante la conferencia internacional del Grupo de Parlamentarios contra la Corrupción que se reunió este fin de semana en el Senado de la República.

Clouthier fue entrevistado para conocer sus puntos de vista sobre el llamado que hizo el empresario regiomontano, Lorenzo Zambrano a impedir que Monterrey sea dominado por la violencia de la delincuencia organizada y el narcotráfico.

 “El caso de Monterrey es muy interesante porque por muchos años fue una ciudad de vanguardia en muchos conceptos. Muchos la veíamos como una plaza que tenía mucho que enseñarle al país”, nos explica el legislador federal panista, quien estudió en Monterrey, al igual que su padre, el  fallecido candidato presidencial, Manuel J.Clouthier.

Agrega que “lo tuvimos a través de sus liderazgos empresariales, (pero) creo que hay una generación en Monterrey a la que le quedó grande el paquete. Hay una generación (de empresarios) que ha permitido que muchas cosas, entre otras éstas (violencia y narcotráfico), se hayan ido anidando en esa sociedad”.

“Esos (empresarios) jóvenes de 60 años”, dice Clouthier, “pero que en su momento fueron  jóvenes,  están pagando el precio de esa falta de ejemplo y que sí lo tuvieron generaciones anteriores”.
Consideró que el llamado de Zambrano “es válido” pero reconoce que “tienen un reto tremendo; lo tienen por ellos mismos y lo tienen por el resto del país, porque si se pierde Monterrey, creo que se estaría perdiendo una parte esencial del país”.

¿Considera que la sociedad neolonesa, y de Monterrey, en particular, puede reaccionar ante el llamado de Lorenzo Zambrano y de los que lo siguen?

Clouthier: “las principales omisiones que ha cometido el pueblo de Monterrey, y el de Nuevo León, en general, ha sido que se ha equivocado en las decisiones de quiénes deben ser sus gobernantes”.

Dada su experiencia en Sinaloa, ¿considera que Monterrey es recuperable?

Clouthier: mmmm…creo que sí. Es más, espero que sí. En una ocasión, no hace mucho tiempo, un grupo de ciudadanos de Monterrey me invitó  a dar una plática y accedí con mucho gusto, para anticiparles la experiencia que estábamos viviendo en Sinaloa y cómo ellos tenían que anticiparse para que no ocurriera lo que finalmente está ocurriendo. Y lo digo con tristeza que traté de alertarles de lo que tenían que tener cuidado, y hoy veo, y lo ratifico, que esta incursión del crimen organizado fue promovida, estoy convencido, desde el poder”.

¿Qué mensaje, si es que tiene alguno, le enviaría a Lorenzo Zambrano?

Clouthier: A Lorenzo Zambrano, ninguno. A los neoloneses sí, y, en general a los que ejercen un liderazgo social, como decía, extrañamos aquéllos grandes líderes empresariales y de organizaciones sociales que cobraron una vigencia ejemplar de congruencia hacia el país.”

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La caída de Monterrey

La caída de Monterrey

Héctor Apolinar Dossier Politico
Dia de publicación: 2010-08-20

Ya cayó la otrora poderosa y próspera ciudad industrial y empresarial de Monterrey bajo el poder de las bandas armadas del narco y de la delincuencia organizada.
Es la noticia más importante que se ha producido en el país en las últimas décadas, desde cualquier punto de vista que se le observe o analice.
El punto de crisis más reciente fue el asesinato del presidente municipal de Santiago, Edelmiro Cavazos Leal (dos apellidos neoloneses de pura sepa),  crimen ante el cual los empresarios de Monterrey exigieron al presidente Felipe Calderón que envié tres batallones del Ejército a la ciudad y tome medidas más decisivas para combatir al crimen organizado en Nuevo León.

En Monterrey tiene su sede el conglomerado más numeroso de grandes empresarios dueños de gigantes como la cementera CEMEX, la embotelladora de Coca Cola y otros productos relacionados, FEMSA, además de VITRO, GAMESA, Farmacias Benavides, entre otras muy conocidas proveedoras de la industria automotriz y otras ramas de la economía del país.

Ahí se encuentra la sede de de las oficinas generales Instituto Estudios Tecnológicos de Monterrey, de la Universidad de Monterrey, entre otras.Y es ahí, ahí mismo, donde el crimen organizado ha realizado numerosos “bloqueos” de las principales avenidas y carreteras que salen o dan a la ciudad, desquiciando el tráfico y ejerciendo un dominio asombroso de la ciudad más importante del país después de la Ciudad de México. Los bloqueos semiparalizan la ciudad, algo que no se ha visto en ningún otro lugar de América.

En sus principales calles ocurren balaceras y asesinatos, desde hace tres años, sin importar que las calles sean del municipio más rico de México, como San Pedro Garza García. Ningún lugar de la ciudad y sus municipios conurbados han quedado a salvo.

Todo indica que grupos del narcotráfico se posicionaron profundamente en la ciudad desde hace año y que nadie quiso ver el problema, tal vez porque muchos pensaron que el problema del narco era un asunto de “nacos” y para “nacos”.

Pues vaya que se equivocaron y ahora lo sienten quemándoles los talones.

Es muy probable que también, que la delincuencia oganizada y desorganizada haya estallado debido a la marginación social y la pobreza. Para determinarlo habría que estudiar los índices de marginación y pobreza en la región.

Pero ¿porqué localizándose en Monterrey las empresas más pujantes y grandes del país, pudo crecer un problema tan grave sin que hicieran algo al respecto?

Ante la gravedad de lo que sucede en Monterrey, sólo comparable a lo que ocurre en Ciudad Juárez, el presidente Calderón nos dice que el problema que existe está más relacionado con la manera en que el Gobierno Federal informa de lo que ocurre en materia de la lucha contra los grupos del narco y la delincuencia.

El Presidente Calderón está muy equivocado. Y no lo quiere aceptar.



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Monterrey y los jóvenes sonorenses


Monterrey y los jóvenes sonorenses

Héctor Apolinar Dossier Politico
Dia de publicación: 2017-01-24

Mientras la mayoría de la sociedad sonorense, aquellos ciudadanos y ciudadanas, jefes de familia, medianamente o escasamente informados, tratan de brindarle educación escolar a sus hijas e hijos, con gran sacrificio, así como inculcarles una  educación moral con la esperanza de que sean personas de bien, los medios de información, los programas de noticias, transmiten escenas de decapitados y de constantes asesinatos en el país, como los de Ayotzinapa, entre muchos otros.

En los medios de comunicación de México, y del extranjero, se informa que México tiene altos índices de pobreza y de delincuencia,  también bajos niveles de escolaridad y educación de baja calidad.

Estos adolescentes y jóvenes sonorenses saben que México es conocido en el mundo por sus altos niveles de corrupción e impunidad, por la baja calidad del sistema de impartición de justicia y por la corrupción imperante en los partidos políticos y en los gobiernos.

Nadie les puede ocultar esa información. Ya la conocen.  Están creciendo con ella. Lo anterior explica, en buena medida, el menosprecio por el país,  idea o percepción que socava la credibilidad en el país, que es la base de la cohesión social de una nación.

Qué grave que eso esté sucediendo en Sonora. Las consecuencias sociales de ello son cada vez más patentes: desilusión y disolución sociales. Qué grave, porque eso genera, también, abandonar las buenas intenciones y aspiraciones para ir en busca de fama, placer y fortuna por cualquier medio posible, preferentemente por medios ilícitos o pasando por encima del prójimo, o tratando de refugiarse en su vida privada para no tener que ver nada con la contaminación social y mantenerse al margen de las noticias como si eso borrara la realidad de lo que ocurre.

Lo que hemos mencionado antes conduce a que el respeto a la ley sea sumamente débil y que la credibilidad en los gobiernos sea muy baja. Mientras los gobiernos no den muestra firme de que respetan la ley, de que combaten la corrupción en sus filas, y de que son gobiernos electos por el voto y no por la compra del voto de los más pobres, será muy difícil frenar la delincuencia, la violencia y la muerte, que ataca a todos los estratos sociales y ciudades del país.

Sin embargo, la juventud observa que no se enjuicia a ex gobernadores acusados de graves actos de corrupción, como Javier Duarte, de Veracruz, y que, en cambio, parece que se le protege.
Afirmar que la juventud sonorense no se deja avasallar por tan oscuro panorama sería un despropósito. La juventud está sufriéndolo en carne viva, a muchos miles se le deja sin ilusiones sobre su futuro y, a veces, sin presente.

¿Qué quiere la juventud de Sonora?          
    
Sin embargo, hay en todo esto que hemos mencionado hay un aspecto que no se toca. A la juventud que tiene la fortuna de asistir a la escuela primaria, secundaria o preparatoria, jamás se le pregunta qué quiere, qué necesita o qué piensa o propone.

Ni los gobiernos, ni los empresarios de Sonora conocen o se interesan sobre cuáles son sus ideas y necesidades. Creen que con una escolaridad rígida y, en ocasiones, poco creativa, los jóvenes estarán más que satisfechos. Qué lejos están de la realidad.

En otras palabras: no es eso lo que más les satisface, aunque una buena educación es un satisfactor importantes porque atiende y se interesa en sus necesidades vitales como adolescentes o jóvenes. Sin embargo, lo que más les interesa es responder a preguntas y dudas que tienen sobre su vida, sobre su ciudad, su país, sobre las relaciones de pareja, sobre cuestiones sexuales, sobre si existe el amor o Dios.

El distanciamiento del que hablamos genera que se presenten “repentinamente” acontecimientos aparentemente “sorpresivos”, como el asesinato de una maestra y de un estudiante de secundaria de una escuela, en Monterrey, a manos de un alumno que, posteriormente, se suicidó.
El hecho conmocionó al país, pero más a la sociedad de Monterrey, que tiene unas de las economías más pujantes de México, porque jamás imaginaron que eso pudiera ocurrir, en particular, en una escuela privada.

No cometamos el error de pensar que ese fue un hecho aislado, ya que hay violencia cotidiana en las escuelas de Sonora, una violencia que no rebasa los niveles “cotidianos” y que, por lo tanto, no llama la atención, es un tipo de “violencia tolerada”.

Afortunadamente, en los últimos años, en Hermosillo se ha incrementado el  número de parques deportivos-- no sé si en otras ciudades también--, lo que favorece que muchos  jóvenes se diviertan y canalicen su energía física y mental en actividades deportivas. Se fomenta así la amistad, el entendimiento, la identidad y el trabajo en equipo.

A pesar de ello hay un aumento de suicidios entre jóvenes, se produce un alarmante número de embarazos de adolescente que, desde mi punto de vista, también son agresiones muy graves porque se coarta y obstaculiza el desarrollo de muchas jóvenes que, repentinamente, ven trastornadas sus vidas para siempre.

Por esas poderosas razones no debemos pedir o exigir a los jóvenes únicamente excelencia académica, sino que, al mismo tiempo, el sistema educativo de Sonora debe adoptar planes para atender las necesidades o aspiraciones vitales de los jóvenes; es decir, para atender el desarrollo de sus personas.

La gobernadora Claudia Pavlovich, puede contribuir a que el sistema educativo contemple esa tarea y tenga esa orientación.

Hay quienes sostienen que no es tarea del sistema educativo y los centros escolares hacerlo, sino de los hogares, las familias y de las iglesias. Hay algo de cierto en ello,  pero en las familias se enseñan hábitos y moral, no se les dan clases de filosofía, historia o de política, que son disciplinas que abordan temas de fondo sobre la sociedad, su pensamiento y evolución.

Los jóvenes sonorenses no son únicamente hijos de familia o un número X, sino que, al mismo tiempo, son personas históricas, es decir, sujetos y objetos de la historia que y del desarrollo de la sociedad sonorense y mexicana. Las familias por sí mismas, aisladamente, no puede enfrentar o explicar un problema que es social, económico o social, para eso está el sistema escolar.

No comprender este fenómeno, es abandonar a los jóvenes a su suerte, que puede ser buena, mala o pésima.
 Correo electrónico: hector.apolinar@gmail.com

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sábado, 21 de enero de 2017

Fidel Castro y Averell Harriman en la “guerra fría”

 Fidel Castro y Averell Harriman en la “guerra fría”

Por: Héctor Apolinar

Uno de los más destacados, experimentados e inteligentes diplomáticos y políticos norteamericanos del siglo 20,  Averell Harriman,  comenta en uno de sus libros que en una ocasión (finales de la década de los 60s) habló con Alexei Kosygin, entonces presidente de la ahora desaparecida Unión Soviética (comunista),hoy Rusia (no comunista), “acerca de (Fidel) Castro”. (1)

En esa conversación le peguntó porqué estaban “apoyando…los esfuerzos cubanos por activar las insurrecciones de América del Sur…porqué adiestraban a…jóvenes en la creación de disturbios”.
Al parecer, Harriman se refería, más bien, a los grupos guerrilleros que surgieron en varios países latinoamericanos con apoyo cubano, como sucedió en Venezuela, Perú, Bolivia, entre otros.
Kosygin le respondió a Harriman que esos grupos “hablan en nombre del pueblo”.

--“No es cierto”, respondió Harriman. “No podrían. No son más que un puñado”.(2)  A ello, Kosygin insistió en su mencionada respuesta.

Sin embargo, el diplomático norteamericano, quien había conocido personalmente a los líderes comunistas Trotsky y a Stalin, entre muchos otros, nos dice que comprendió que la idea de que un pequeño grupo político puede hacerse del poder e imponer sus dictados autonombrándose representantes de la mayoría del pueblo, era congruente con la forma en que los dirigentes comunistas rusos habían tomado el poder en Rusia.

“Esta es, por tanto, la concepción de Kosygin. Y mientras los dirigentes soviéticos se muestren dispuestos a apoyar el empleo de la fuerza para imponer su voluntad y doctrina sobre otras gentes, tendremos dificultades, tendremos discordias, tendremos enfrentamientos”. (3)

Sobre Fidel Castro, Harriman  dice que “me parece adivinar que los soviets están un poco hartos de él. Juega demasiado con Pekín (China, ndr). Es un lujo muy caro, pero no pueden permitirse abandonarlo. Es el símbolo del comunismo en el hemisferio occidental”. (4)

El experimentado Harriman, conocedor de los políticos comunistas rusos, consideraba que la política de la Unión Soviética hacia América latina no era la misma que la de Fidel Castro.

“Me inclino a pensar”, dice el político demócrata norteamericano, “que la principal política soviética en América del sur consiste en apoyar, como en Chile, a los partidos comunistas legales en sus intentos de crear frentes populares con otros partidos izquierdistas…Desde luego el ulterior objetivo comunista se propone hacerse con el control, eliminando a los restantes partidos y suprimiendo los procedimientos democráticos constitucionales.” (5)

Y apunta: “resultará sumamente interesante observar los acontecimientos que se produzcan en Chile”. (6)

En el caso de Chile, podemos decir en su descargo que él ya no formaba parte del gobierno norteamericano que encabezaba entonces (1970) Richard Nixon (republicano), quien, con Henry Kissinger a la cabeza, lanzó una ofensiva política y económica subversiva contra el gobierno del presidente de Chile, Salvador Allende, que no era comunista ni parte de la órbita cubana, pero tampoco su enemigo, mientras que Kissinger argumentaba que Allende sería la “cabeza de playa” de la Unión Soviética y de Cuba en América latina por lo que había que obstaculizarlo.

Hasta ahí la conversación de Harriman con Kosygin y sus reflexiones respecto a Castro.
Las observaciones fueron, en lo esencial, muy acertadas, pero pocos  políticos de izquierda en América Latina lo escuchamos en ese entonces.

Eso explicaría porque su libro fue poco leído. Muy probablemente por el prejuicio  de que era un político y ex funcionario del gobierno norteamericano, sin que se tomara en cuenta sus conocimientos y vasta experiencia en el trato con los líderes rusos, al igual que en materia política internacional, que son evidentes para quien lea su libro. Es decir, por ceguera mental.

Desafortunadamente para los países latinoamericanos, amplios sectores de la juventud universitaria de la década de los 60s y 70s, creyeron que a través de la guerrilla podrían derrocar a gobiernos,  y encabezar otros, basando su falsa creencia en las luchas populares armadas que ocurrieron en Vietnam del sur durante las décadas de 1950, 60s y 70s del siglo 20, donde las guerrillas tenían un amplio apoyo social.
De la misma forma, creyeron que, como sucedió en Cuba, una guerrilla como la de Fidel Castro podría triunfar, haciendo a un lado la situación social, política y económica de ese país, pero animados por ideologías y cálculos erróneos, así como por el apoyo que les proporcionaron Cuba, Corea del norte, China y la Unión Soviética.
Todos los movimientos guerrilleros en América Latina de los años 60s y 70s y 80s, del siglo 20, fracasaron estrepitosamente, llevando a la muerte a jóvenes  que merecían un mejor destino.
Incluso las acciones guerrilleras que emprendió el mitológico Ernesto “Che” Guevara en el Congo en 1965 (7) y, posteriormente en Bolivia, fracasaron y lo condujeron a la muerte a manos de soldados bolivianos.
Ciertamente la cerrazón y exclusión política de gobiernos antidemocráticos, o poco democráticos, en varias naciones de Latinoamérica, como sucedió en México, fue un poderoso detonante del descontento de las juventudes de aquellos años que querían, sobre todo, libertades políticas y mayor igualdad social y económica, lo que todavía no se logra.

Desde mi punto de vista, como en el de otros más, Averell Harriman merece reconocimiento por su valioso desempeño político y diplomático durante y después de la Segunda Guerra Mundial, así como por su firme e inteligente posición de llegar a un acuerdo político-diplomático para finalizar la guerra de Vietnam, un conflicto que tanto daño a los Estados Unidos y al mundo.

Harriman fue el jefe de la delegación norteamericana que asistió a las negociaciones con Vietnam del norte y Vietnam del sur, que culminaron en un acuerdo de paz que estaba listo para firmarse en noviembre de 1969, pero que fue saboteado por el gobierno de Vietnam del Sur, por inspiración de Henry Kissinger, quien le recomendó al gobierno de Vietnam del sur no firmar el acuerdo hasta que no fuera elegido un nuevo presidente a principios de 1970. (8)

Resultó electo, Richard Nixon, por un margen del 1% de la votación, en cuyo gobierno, Kissinger fue nombrado jefe del poderoso Consejo Nacional de Seguridad, desde donde influyó decisivamente en la política internacional de EU. A la renuncia de Nixon en 1974, Kissinger fue nombrado secretario de estado de EU, lo que le dio un mayor dominio de la política exterior norteamericana.

Harriman merece reconocimiento por  lo antes mencionado y, además, por haber luchado públicamente porque Estados Unidos aplicara una política moderada, inteligente y respetuosa, aunque firme, en el mundo, basando su fuerza en los principios de libertad y democracia  y no tanto en la imposición de su fuerza militar.

Por abanderar esas causas, difirió grandemente con la política internacional del gobierno de Richard Nixon y Henry Kissinger, la que consideró negativa para la paz en el mundo y el “liderazgo moral” de los Estados Unidos.

Notas:

Las notas 1, 2, 3, 4 ,5 y 6 son del libro: América y Rusia en un mundo que cambia, de Averell Harriman; Ediciones Grijalbo, 1973; págs. 105 y 106.

Nota 7: ver “The state of Africa”, de Martin Meredith; Simon and Schuster, UK, 2013. Págs: 148-150.

Nota 8: ver, “América y Rusia…”, Págs.159-64

Nota 9: ver: http://www.dossierpolitico.com/vercolumnas.php?artid=172056&relacion=dossierpolitico&categoria=292

Publicado originalmente en:  http://www.kandire.bo/index.php?option=com_k2&view=item&id=8655:fidel-castro-y-averell-harriman-en-la-guerra-fria&Itemid=1645&lang=ES

viernes, 20 de enero de 2017

J.L. Borges/Poema



J.L. Borges

Ya el mármol frío cubre sus cenizas.
Las fechas abstractas que pedía están inscritas
en el tiempo, y la sombra del olvido protege
su  tumba por la tarde.
Al lado de sus mayores cabalga
Por la frontera de una pampa sempiterna,
al encuentro de lejanos  Arquetipos  y Esplendores.
Va al frente de una tropa de estancieros, gauchos, indígenas
Y lanceros.
Marcha hacia el destino, fechas, tiempo y polvo,
Que son los rostros de lo humano.

Héctor Apolinar
Abril 2007, Ciudad de Tenochtitlán

*Publicado originalmente en: letras.s5.com, de Chile

El tenor mexicano Arturo Chacón-Cruz recuerda a su maestro, Jesús Lí

El tenor mexicano Arturo Chacón-Cruz recuerda a su maestro, Jesús Lí


Héctor Apolinar/ Dossier Politico

Dia de publicación: 2017-01-18

Durante una entrevista, el prestigiado y joven tenor sonorense, Arturo Chacón Cruz (20 de agosto, 1977), nos habló ampliamente del destacado tenor cubano, Jesús Lí, que fuera su primer maestro de canto, quien lo impulsó y desarrolló en él su vocación inicial por el canto lírico y la ópera, siendo un joven universitario en Hermosillo, Sonora.

En la actualidad, Chacón Cruz es uno de los tenores mexicanos jóvenes que destaca en el mundo de la ópera en Europa, México y Estados Unidos, donde se ha presentado con éxito con elencos de primer orden internacional, en algunos de los principales teatros de ópera, tales como el Carnegie Hall, Teatro Real, de Madrid, Teatro alla Scala, de Milán, entre muchos más.

De manera cálida, no sin cierta nostalgia, el cantante hace un  reconocimiento puntual al trabajo que realizó en Sonora, su maestro y amigo, fallecido el año 2000, quien le dio la primera clase de canto de su vida, y que, durante tres años lo introdujo al canto.

 De acuerdo a lo que nos dijo Chacón Cruz, Lí le dio a conocer no sólo la técnica vocal, sino también sus vivencias en el mundo del canto y la ópera en Europa y en Cuba.

Las largas conversaciones con sus alumnos en su casa y su estudio se convertían en animadas tertulias en las que se cantaba, comía y bebía, como dice el villancico.

Fue en la exitosa escuela que fundó Jesús Lí, en Hermosillo, que Chacón Cruz abrazó el canto lírico y la ópera, que los que ha recorrido caminos antes insospechados.
Me pareció que su experiencia sería relevante, por eso le pregunté:

¿Desde tu punto de vista cuál fue el legado del maestro Jesús Lí en Sonora?

Arturo Chacón-Cruz: El maestro Li fue uno de los pioneros de la enseñanza del canto lirico en Sonora. No fue el primero, pero definitivamente fue el primero que tuvimos que tenía un conocimiento no solo personal del canto sino también experiencias que compartir de otros cantantes y como se podrían aplicar a sus estudiantes.

Su legado es que ahora en Sonora ahora hay una inquietud por el canto lírico en muchos jóvenes y adultos, un coro de la Universidad de Sonora que suena a coro de un teatro de ópera, muchos cantantes sonorenses destacando a nacional e internacionalmente, pero en mi caso, lo que siempre voy a recordar fue su pasión e intensidad y el legado de su ejemplo de esfuerzo y perseverancia.

¿Cómo conociste al maestro Lí?

Mi mamá me hizo una cita a través de una amiga de ella que estaba en el coro con el maestro. Resulta que tenía ya varios meses que me iba de parranda con mis amigos, y en los "miércoles de adelitas" de un cierto bar de Hermosillo, había un concurso de canto de Mariachi, y yo con mi experiencia de ya varios años cantando Mariachi, solía ganar tanto (una botella de whisky o de tequila) y mi mamá me propuso que ella me pagaba unas clases de canto privadas si "agarraba un poco de disciplina". Yo como todo buen hijo, accedí más bien por darle gusto a mi madre, pensando en tomar una o dos clases y "volver a mis andadas".

Conocí al maestro en su casa de "Las fuentes" donde me encontré con él por primera vez y tuve la primera clase de canto de toda mi vida.

¿Tomaste clases con él?

Si, por casi 3 años.

¿Podrías decirnos cómo fue tu relación con él?

El maestro Li tenía una manera de enseñar muy particular. Cuando se encariñaba con algún alumno o grupo de alumnos, se volvía una relación muy estrecha y continuaba con sus anécdotas y sus historias de cuando estaba en Cuba y cuando anduvo por Europa, y muy a menudo nos daba ejemplos cantando aprovechando la presencia de algún pianista y a veces hasta "a capella".

Nuestra relación fue muy entrañable, con sus altos y bajos, como suele ser el caso en buenas amistades, con alguien tan lleno de pasión y de personalidad como lo era él.

¿Podrías destacar algún rasgo de su personalidad que más te haya impresionado en lo personal?
Para el maestro Li no había imposibles. Pienso que ese aspecto de su personalidad es algo, que ahora puedo apreciar más que cuando yo era un jovencito. Lograba sus metas y se proponía "casi imposibles"; lograba cosas extraordinarias con su trabajo, perseverancia y su fe.

¿Cómo fue que decidiste dedicarte al canto operístico?

Fueron una serie de oportunidades que se me fueron presentando, que fueron posponiendo mi regreso a "una carrera profesional normal". Empezando por mi ingreso a la licenciatura en canto en la UNISON (bajo la tutela de Jesus Lí) para después recibir una beca para continuar mis estudios en SIVAM en la Cd. de México. Después recibí una beca para estudiar en Grecia, luego otra beca para estudiar en la Universidad de Boston. Después gane el concurso de la Ópera de Houston y me aceptaron en el programa de Jóvenes cantantes de Houston Grand Opera y el programa Merola de la Ópera de San Francisco. Cuando menos me di cuenta, ya estaba metido de lleno en la carrera del canto para poder considerar regresar a la Ingeniería Industrial que estaba antes procurando. En realidad nunca tomé una decisión de dedicarme a esto, el canto me envolvió y hasta ahora me sigue envolviendo, dándome la oportunidad de seguir cantando y pisando escenarios importantes.

¿Cómo cantante de ópera que elemento, o que rasgos, destacarías de él?

Su expresividad era muy impresionante, era un cantante chapado a la antigua, cosa que no se ve muy a menudo. Cantaba con toda su alma y se entregaba entero, fuera solo en un salon de clases o una sala de conciertos.

Con la puesta en escena de Cavallería Rusticana, en Hermosillo, con un elenco formado con cantantes y músicos sonorenses, Jesús Lí, logró algo que podríamos calificar de extraordinario, pues impulsó a los novatos artistas sonorenses a alcanzar planos sorprendentes para el contexto musical y vocal que prevalecía en Sonora en aquel tiempo. ¿Cómo visualizas ese acontecimiento ahora?

Tal cual lo describes, logró lo imposible en aquel entonces. Ayudó mucho el hecho de que el maestro Li y Maribel hayan tomado los personajes principales (en esa obra,ndr), regalándonos su experiencia y maestría en el escenario.

Con la perspectiva que da el tiempo transcurrido, ¿cómo podrías caracterizar la situación que encontró Jesús Lí en Hermosillo en el terreno musical y vocal?
Se encontró con un pueblo con una tendencia natural para el canto y la expresión. También un pueblo muy caluroso y humano que lo recibió con todo cariño y admiración. Su influencia nos cambiò el camino a muchos de nosotros y seguirá cambiándole el camino a las personas que nosotros hemos influenciado.

Lo que encontró en los años 90´s fue una mina de oro de voces y de almas listas para aprender del canto y usar su técnica de canto para expresarse mejor. A veces es mucho más difícil ayudar a alumnos que ya han tenido instrucción ya que su técnica está corrupta. Fue la combinación perfecta para esa simbiosis que ocurrió.

¿Qué impresión te causaba relacionarte con un personaje como Jesús Lí, que había cantado en importantes teatros de Europa y que había desarrollado una notable actividad profesional por allá?
Era una curiosidad y admiración muy especial. Sus anécdotas y experiencias eran razón para juntar sillas alrededor suyo y escuchar con atención. Fue un tiempo muy bonito en mi vida lleno de maravilla e inspiración.

Tengo mucho respeto y cariño hacia el recuerdo de ese hombre tan intenso y generoso.


jueves, 12 de enero de 2017

Eureka: la pista mexicana en el asesinato de John F. Kennedy


Eureka: la pista mexicana en el asesinato de John F. Kennedy

Héctor Apolinar Dossier Politico / Exclusivo
Dia de publicación: 2014-10-28

En medio de la enorme consternación y agitación que produjo el asesinato del presidente John F. Kennedy, ocurrido el 22 de noviembre de 1963, la embajada de Estados Unidos en México, recibió una sorpresiva llamada telefónica de un alto funcionario de la Secretaría de Gobernación del gobierno mexicano, buscando hablar con Winston Scott, jefe de la oficina de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en la embajada norteamericana.

El informe oficial que hizo la oficina de la CIA de esa llamada fue el siguiente:

1.     El 23 de nov, COS (Chief of Station; jefe de la estación, ndr) tuvo una urgente llamada para ver a […]

2.     COS pensó que era para que […] expresara sus condolencias por la pérdida del Pres Kennedy, pero explicó que LI […] había encontrado una llamada de Lee Oswald a la embajada soviética, hecha el 28 de septiembre.

3.     Que creía en el hecho de que […] estaba al tanto del contacto […] y pasó información a COS que es importante.” (1)

La opinión pública mexicana y norteamericana ignoraron durante más de 30 años la existencia de esa llamada, hasta que el historiador norteamericano, John Newman, experto investigador del asesinato del presidente Kennedy, obtuvo el informe y lo dio a conocer el 19 de noviembre de 1999. (2)

Todo indica que el funcionario mexicano que hizo la llamada fue  Gustavo Díaz Ordaz, entonces secretario de Gobernación, quien como responsable de la seguridad interna del país, quería comunicarse con el Embajador de Estados Unidos, Thomas C. Mann,  a través del representante de la CIA en México, Winston Scott, para dar sus condolencias, pero, al mismo tiempo, para proporcionar un informe importante.

Empero, Newman cree que quien llamó fue Luis Echeverría, quien, en 1963, era subsecretario de gobernación. (3)

El funcionario mexicano quería dar a conocer que “LI […]” había detectado una llamada de Lee Oswald a la embajada rusa en México.

De acuerdo al ex agente de la CIA en México, Phillip Agee,  LI […] era un nombre clave que le asignó la CIA al programa LITEMPO.

Dicho programa era un mecanismo “no oficial” de colaboración e intercambio de información entre la CIA y funcionarios mexicanos encargados de la seguridad nacional, en particular, de la Secretaría de Gobernación.

Entre los funcionarios que participaban en el programa, de acuerdo a Agee, estaban el secretario de gobernación, Gustavo Díaz Ordaz, quien tenía el nombre clave, LITEMPO 1, el subsecretario, Luis Echeverría LITEMPO 2, el subdirector de la Dirección Federal de Seguridad, Fernando Gutiérrez Barrios, LITEMPO 4, entre otros. (4)

El informe dado a conocer por Newman es, hasta la fecha,  la prueba documental más firme de que el Gobierno de México tenía informes propios sobre las actividades de Lee Harvey Oswald, el supuesto asesino de Kennedy, durante su estancia en la Ciudad de México en septiembre de ese año, en particular, sobre los contactos que sostuvo con la embajada de la Unión Soviética y con el consulado de Cuba, en México.

El  citado informe secreto de la CIA dice que el funcionario mexicano indicó que habían detectado una llamada de Oswald a la embajada soviética el 28 de septiembre.

         Después de la llamada, Oswald acudió al consulado de la embajada de la Unión Soviética con el fin de solicitar una visa para viajar a Rusia, pero el funcionario con el que se entrevistó le indicó que debería solicitarla en la embajada rusa en Washington, lo que ya había hecho pero su solicitud le fue negada. Por  ese motivo viajó a México a tratar de conseguirla.

Minutos después de su visita a la embajada rusa, Oswald se traslado al consulado de la embajada de Cuba, que estaba muy cerca, donde intentó entrevistarse con el cónsul cubano, Eusebio Azcue, quien, en esa ocasión, no lo recibió. En su lugar, se entrevistó con Silvia Durán, secretaria del cónsul.

La respuesta que recibió fue que debería solicitar la visa a la embajada de la Unión Soviética.

Oswald hizo una segunda visita a la embajada rusa, Oswald  donde se entrevistó con el vicecónsul ruso, Valery Kostikov, quien le dijo que enviaría su solicitud a Washington y que esperara una respuesta que tardaría algunos meses en llegar, lo que disgustó a Oswald.

De acuerdo a informes de la CIA, que ya han sido dados a conocer, Kostikov era, en realidad, un agente de los servicios de seguridad y espionaje del gobierno ruso, la KGB, en particular, del Departamento 13, que se dedicaba a asesinatos y sabotajes.

En las horas posteriores al asesinato del presidente Kennedy, en los medios políticos y militares de Estados Unidos circuló intensamente la versión de que tanto Rusia como Cuba habían sido los organizadores del atentado y que, por lo tanto, se produciría una invasión a Cuba o una confrontación militar nuclear con Rusia.

Las “pruebas” más fuertes que se tomaron en cuenta para responsabilizar a la Unión Soviética y Cuba, fueron las visitas de Oswald a las embajadas de esos países en México, donde supuestamente habría recibido las instrucciones para cometer el asesinato, presumiblemente de Kostikov.

En ese panorama, la llamada hecha por Gustavo Díaz Ordaz al jefe de la CIA en México, Winston Scott, con el fin de darle a conocer que tenía la grabación de la llamada telefónica de Oswald a la embajada soviética, fue un elemento importante que seguramente tomó en cuenta el gobierno norteamericano antes de decidir emprender una acción militar, ya que la llamada indicaba que los rusos habían rechazado a Oswald.

No sólo eso fue importante, lo fue también la posibilidad de que los servicios de seguridad mexicanos, colaboradores de la CIA y el FB en la vigilancia a las embajadas rusas y cubana, tuvieran copia de todas las intercepciones de las conversaciones de Oswald y otra información relativa a su estancia en la ciudad de México.

Era muy probable que los servicios de información y espionaje del gobierno mexicano guardaran una copia de la información que recopilaban para la CIA y el FBI en el marco de los mecanismos de cooperación, oficiales y extraoficiales, que existían.

Al mismo tiempo, los servicios de información de México también mantenían relaciones con los funcionarios rusos y cubanos con los que seguramente intercambiaban información de forma extraoficial, como es práctica común en esos medios. Es bien conocida la amistad que guardaron Fidel Castro y Fernando Gutiérrez Barrios, durante muchos años.

Hay evidencias sólidas de que el Gobierno Mexicano no compartía la idea de que durante su visita a la Ciudad de México, Oswald recibió instrucciones de funcionarios de las embajadas soviética y cubana, para asesinar al presidente Kennedy.

Una de ellas se presentó el 8 de abril de 1964. Tres investigadores norteamericanos, integrantes de la Comisión Warren, creada por expresamente por el presidente sustituto de EU, Lyndon Johnson, para investigar el asesinato, realizaron una visita a México para recabar más información sobre la estancia de Lee Harvey Oswald en la Ciudad de México. (4)

Howard P. Williams, William T. Coleman y W. David Slawson llegaron a México con ese fin. La visita había sido aprobada por el gobierno norteamericano y por sus servicios de inteligencia, con el fin de que pudieran tener acceso a informes secretos o reservados.

En México fueron recibidos por el embajador Freeman, el jefe de la oficina de la CIA, Scott, su asistente, Alan White, y el jefe de la oficina del FBI, Clarke Anderson, entre otros.

Los investigadores acordaron solicitar una entrevista con el secretario de gobernación, Luis Echeverría, quien de acuerdo a Agee, era LITEMPO2.

La entrevista se llevó a cabo el 10 de abril de 1964, a las 11:15 AM, en las oficinas de Echeverría en Gobernación. (5)

Después de los saludos protocolarios, los investigadores norteamericanos le  expresaron el agradecimiento de la Comisión Warren y, en particular, del juez Earl Warren, presidente de la comisión, por la colaboración que el gobierno mexicano brindó a la comisión desde que ocurrió el asesinato.

Los norteamericanos solicitaron, diplomáticamente, a Echeverría un informe de las investigaciones hechas por las agencias mexicanas en torno al asesinato, a lo que Echeverría respondió que el gobierno contaba con un informe de esa naturaleza pero les pidió solicitarlo oficialmente.

De acuerdo al testimonio de los investigadores, “en ese momento, Echevarría (sic) discutió brevemente la situación general y dio la contundente opinión de que no había una conspiración internacional en el asesinato, al menos no una conspiración relacionada con México”. (6)

Echeverría explicó a los norteamericanos que basaba su opinión en la información que la policía mexicana obtuvo del interrogatorio que le hizo a ciudadana mexicana, Silvia Durán, secretaria del consulado cubano que conversó en dos ocasiones con Oswald.

En efecto. El 26 de noviembre de 1963, Silvia Durán fue de detenida por la Dirección Federal de Seguridad para ser interrogada sobre sus contactos con el presunto asesino.

La posición del gobierno mexicano, expresada por Echeverría, no parecía derivada solamente del temor de que el gobierno mexicano fuera visto por la opinión pública mundial como un gobierno débil que no pudo impedir que su territorio fuese utilizado por el presunto asesino del presidente Kennedy y las embajadas de la Unión Soviética y de Cuba para organizar el asesinato de Kennedy, sino porque contaba con información sólida que contradecía esa versión.

Igualmente importante fue que las propias oficinas de la CIA y del FBI en México compartían la visión del gobierno azteca.

Es decir, que tanto el Gobierno de México-- sus servicios de información--, como las agencias de inteligencia y de seguridad norteamericanas en México, no coincidían con las versiones de que Oswald había recibido instrucciones de los gobiernos soviético y de Fidel Castro para matar a Kennedy. O, por lo menos, que eso no se hizo en México.

Los investigadores de la Comisión Warren que visitaron México, recibieron un informe del jefe de la oficina de la CIA, Winston Scott, que difería del que tenía la Comisión. (7)

El informe redactado por los investigadores señaló claramente que “la descripción de Scott, además de los materiales que nos fueron mostrados, revelaron de inmediato que tan incorrecta había sido nuestra información previa sobre los contactos de Oswald con las embajadas Soviética y cubana”. (8)

         La observación de los investigadores fue de la mayor importancia ya que reconocía que Washington tenía información “distorsionada” sobre la visita de Oswald.

         El informe añadió que: “aparentemente la distorsiones y omisiones a la que fue sujeta nuestra información ha entrado a cierto lugar en Washington”.

         La posición de la CIA en México era inequívoca. Decía que  “probablemente no hubiera una conspiración extranjera vinculada a México, involucrada en el asesinato del Presidente” (Kennedy,ndr). (9)

         Tanto Winston Scott, como su asistente, Alan White, explicaron que “si hubiera habido esa conspiración, ellos, a esta fecha, tendrían indicios firmes de su existencia”.

         La misma visión tenía la oficina del FBI.

         Fue le posición coincidente del gobierno mexicano, y de las oficinas de la CIA y del FBI en México, la que muy posiblemente fue crucial para que el Gobierno de Estados Unidos pensara dos veces sobre la veracidad de la versión de que Oswald había cometido el asesinato de Kennedy por instrucciones de la Unión Soviética y del gobierno de Fidel Castro, recibidas en México.

De haberse sostenido esa versión habría estallado un conflicto mucho más serio que la “Crisis de los misiles” de 1961 y, probablemente, se habría desatado una guerra nuclear o la invasión de Cuba, muy probablemente esta última.

         La pregunta que cabe hacerse entonces es ¿quién o quiénes fomentaron en Washington la versión de que las embajadas de la Unión Soviética y de Cuba en México, fueron el contacto de Oswald para ejecutar del magno asesinato que cambiaría el rumbo de la historia?



Notas 1. ver el cable de la oficina de la CIA en México a sus oficinas generales; documento declasificado por la CIA en:

www.jfklancer.com/backes/newman/documents/10129/10129­_3.JPG

Nota 2: ver la presentación que hizo John Newman el 19 de noviembre de 1999, en la JFK Lancer Conference, pag.4

www.jfklancer/backes/newman/newman_2.html

Nota 3: ver la presentación de Newman, pág.4

Nota 4: ver “Inside de Company: CIA diary”, Bentam Book, 1976, págs.539 y 540, del ex agente de la CIA en México, Phillip Agee.

Nota 5: ver el texto completo del informe de los investigadores redactado por  David. W. Slawson, titulado “Memo: trip to México city”, fechado el 22 de abril de 1964, en:

www.maryferrell.org/mffweb/archive/viewer/showDoc.do?absPageId=244766&im...

Nota 6: El contenido de la entrevista con Luis Echeverría se encuentra en las páginas 33 a la 36, del informe.
Notas 7, 8 y 9: las citas mencionadas se encuentran en las páginas 24, 25 y 26, del mencionado informe.

Héctor Apolinar es periodista especializado en periodismo de investigación. Ha colaborado con diversos medios informativos de Sonora, México y el extranjero. Publicó el reportaje “México en el escándalo Watergate”, y “Las últimas palabras de Don Mangana.

AUDIO RELACIONADO:

Crecimiento del protestantismo en Sonora

Crecimiento del protestantismo en Sonora

Héctor Apolinar/ Dossier Politico
Dia de publicación: 2016-03-27

No darse cuenta que las denominaciones religiosas protestantes crecen en Sonora de manera sostenida, es cerrar los ojos a una realidad que tiene importantes implicaciones sociales.

El hecho no necesariamente es nocivo para la vida social y religiosa de nuestra sociedad como algunos podrán pensarlo y creen, pero el tema tendría que ser sujeto de un análisis profundo para sacar conclusiones, ya que la práctica del cristianismo protestante guarda notables diferencia con el catolicismo.

Para darnos una idea superficial del avance del protestantismo en Sonora, tan solo habría que hacer un recuento de las actividades religiosas dominicales de las diversas denominaciones protestantes en las principales ciudades de Sonora.

Nos daríamos cuenta de que en barrios y colonias existen templos activos, pequeños o medianos, improvisados o consolidados, a los que asisten ciudadanos de las clases populares o de ingresos medios, jóvenes y adultos, o de la tercera edad.

No es un descubrimiento que el avance del protestantismo en Sonora se deriva, en buena medida, de nuestra estrecha relación con diversos estados de la Unión Americana, donde el protestantismo es mayoritario.

Además, numerosos migrantes mexicanos se han convertido al protestantismo en las últimas décadas producto de su prolongada estancia en ese país.

Eso les ha permitido adaptarse más fácilmente a la vida norteamericana y, al mismo tiempo, contar con redes sociales de apoyo, ya que las iglesias cuentan con organizaciones que brindan apoyo material y educativo, así como diversas formas de solidaridad, lo que forma parte de la tradición protestante norteamericana.

Por otra parte, diversas denominaciones protestantes norteamericanas cuentan con  importantes recursos económicos que les permiten brindar apoyos a sus co-religionarios en Sonora y en México para que lleven a cabo campañas de “evangelización” y de formación.

Por otra parte, los desafíos e interrogantes que impone una sociedad cada vez más compleja, que algunos sectores no entienden, que cuestiona sus creencias previas, impulsa a sectores de la sociedad a buscar respuestas que ni la educación en las escuelas, ni la vida política o los gobiernos, les proporcionan.

Tan sólo basta observar el impacto que tiene la legalización de los matrimonios gay en algunos sectores de la sociedad para darnos cuenta de la crisis que se produce en la conciencia de muchos.

Hay una “demanda religiosa” no ha podido ser satisfecha  plenamente por la iglesia católica debido a múltiples factores, entre ellos, que los sacerdotes católicos deben contar con años de formación teológica y religiosa rigurosas para llegar a ser sacerdotes. Esto hace que haya menos sacerdotes disponibles en el “terreno” para cubrir la “demanda”.

 Además, los sacerdotes católicos deben ser célibes, los pastores protestantes, NO, por lo que es menor el número de jóvenes que vencen la idea de no tener relaciones sexuales, casarse, formar una familia o contar con un patrimonio económico. El sacerdote católico debe renunciar a todo ello.

Debe ser muy fuerte el llamado de Dios a los jóvenes que aceptan ser sacerdotes, lo que en verdad sorprende y, desde mi punto de vista, esa decisión merece reconocimiento, seamos o no creyentes católicos.

Los factores antes mencionados, entre otros, hacen que no haya suficientes sacerdotes católicos para satisfacer una importante “demanda religiosa”.

Como sabemos, todos los vacíos se llenan. Por ello hay campo abierto para que las denominaciones cristianas protestantes crezcan en Sonora.

Por otra parte, la iglesia católica tiene una estructura más fuerte y, en cierta medida, “pesada”, pues tiene que administrar templos, residencias sacerdotales, el calendario litúrgico, las festividades en honor de los santos y santas, coordinar las actividades  diversas organizaciones de laicos, medios informativos religiosos, y sostener una estrecha relación cotidiana con los creyentes laicos y religiosos, sin que mencionemos el sostenimiento de los seminarios y la educación.

Ello contrasta con las denominaciones protestantes que no  forman parte de una sola organización, sino de muchas, que, por lo tanto, tienen diversas cabezas directivas. Debido a ello el peso y el costo de su administración es menor, pero la supervisión de su doctrina y forma de enseñarla, es más laxa y obedece a criterios distintos, de acuerdo a cada denominación.

En esa área existe una diversidad de  interpretaciones religiosas cristianas aunque su base sea la misma: la Biblia.

Es visible, sin embargo, que los creyentes protestantes tienden a leer más detenidamente la Biblia, que es un texto complejo, lo que no parece ser una práctica cotidiana entre los católicos que se basan más en las enseñanzas del sacerdote.

Además, los creyentes protestantes tienden a formar comunidades más  estrechamente integradas.
¿Qué impacto tiene el crecimiento del protestantismo en las actitudes  de nuestra sociedad?  ¿Habrá una mayor tolerancia inter-religiosa? ¿Habrá una mejor enseñanza y vivencia de la religión cristiana?
No lo sabemos del todo. Para la sociedad sonorense el fenómeno es nuevo y vale la pena intentar comprenderlo.

Comentarios a: hector.apolinar@gmail.com


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martes, 10 de enero de 2017

Al lado del tenor Jesús Li “descubrí mi vocación musical”: Héctor Acosta

Al lado del tenor Jesús Li “descubrí mi vocación musical”: Héctor Acosta

Héctor Apolinar/Dossier Politico
Dia de publicación: 2012-10-24

Hermosillo, Son._“Me incluyo entre las personas que no fueron los mismos antes y después del trabajo del maestro Jesús Lí”, afirmó el pianista sonorense, Héctor Acosta, el día que lo entrevistamos para que nos hablara de su experiencia de trabajo con el tenor cubano, en el tiempo en que Lí se desempeñó como director del Coro de la Universidad de Sonora, entre  los años 1995-2000,maestro de cantantes solistas y director de las primeras óperas que se montaron en Hermosillo con artistas locales.

“Yo empecé a tocar piano en la Casa de la Cultura (de Hermosillo) con el maestro Armando García, pero ya cuando se llegó la hora de decidir que iba a estudiar, muchas personas me dijeron que la música no era una profesión, sino una afición, y que me moriría de hambre”, comentó el joven pianista.

“Entonces decidí estudiar ingeniería civil, porque era lo que había estudiado mi padre, así que era una de las carreras que menos me disgustaba. Pero con el hecho de estar en contacto con el trabajo de Jesús Lí, considero que descubrí mi vocación, o bien la confirmé, a tal grado de que dejé la carrera de ingeniería y me dediqué a planear mi carrera como músico”, agregó.

Acosta nos explicó que su vinculación con el tenor cubano fue circunstancial, pues un buen día se encontró en un ensayo del coro acompañando a un amigo. Mientras llegaba Lí, el joven Acosta se puso a jugar con el piano. Al llegar Lí le preguntó si sabía tocar, a lo que Acosta le respondió afirmativamente. Seguidamente Lí le pidió que lo acompañara con la canción Granada, y así sucesivamente con otras. A partir de entonces, Acosta inició su estrecha colaboración con el maestro cubano.

“Siempre estuve accesible a las actividades artísticas del maestro en diversos lugares de Sonora. Yo estaba encantado de hacerlo. Puede imaginar. Yo era un adolescente descubriendo su vocación”, dijo recordando aquéllos momentos.

“Me pagara o no me pagara, yo estaba feliz”, afirma Acosta.

Y agrega algo todavía más:

“Creo que si no hubiera sido por esta coincidencia de conocer al maestro li, y de pasar por esos procesos como fue el montaje de la ópera Cavallería Rusticana, así como muchas galas de ópera que hicimos en el teatro Emiliana de Zubeldía, no hubiera descubierto mi vocación. Yo me considero parte de ese fruto”.

 Acosta estudió la licenciatura de pianista concertista en la Universidad de Arizona, con especialidad en acompañamiento de cantantes.

Nos dice que toda su vida ha tenido que ver con música y que es su plataforma de creación, no solamente su medio de trabajo.

Considera que la música es una forma de comunicación y explica que al preparar sus presentaciones piensa qué es lo que quiere comunicar.


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De Polonia a Sonora, el proyecto musical de Jesús Lí

De Polonia a Sonora, el proyecto musical de Jesús Lí

Entrevista con Maribel Ferrales.

Héctor Apolinar Dossier Politico
Dia de publicación: 2012-08-14

Hermosillo, Sonora._La reconocida “señora” del canto y la ópera en Sonora, la cubano-sonorense, Maribel Ferrales habla sobre la formación en el canto operístico de quien fuera su esposo, el tenor Jesús Lí, fallecido en trágicas circunstancias en Hermosillo, en mayo del año 2000, y quien le diera al canto clásico y a la ópera un extraordinario impulso en el estado.

Jesús Lí colocó a Sonora en el  mapa musical de México, pues el coro que formó y los cantantes solistas que egresaron de él, fueron reconocidos por su calidad vocal en los principales centros musicales del país como la Ciudad de México, Sinaloa, entre otros.

En la actualidad cerca de 10  solistas egresados del coro dirigido por Lí y Maribel Ferrales, cantan en diversas compañías de ópera en Europa, y otros lugares del país y del mundo, lo que es una  muestra ejemplar de su éxito como maestro, pues es poco probable que exista un estado de la república mexicana que cuente con más cantantes en los teatros de la ópera de Europa que Sonora.Uno de esos sobresalientes cantantes es Arturo Chacón, quien el sábado pasado se presentó en en el Auditorio Cívico de Hermosillo,  y quien forma parte de los elencos de importantes teatros de ópera en el mundo. Sin embargo, pero no es el único.

La entrevista con la Ferrales es parte de una serie que hemos realizado a diversas personas que colaboraron de una u otra forma con Jesús Lí, con el fin de que dieran testimonio del trabajo del maestro cubano, tal como ellos lo vivieron.

El proyecto que realizamos es apoyado por el Fondo Estatal para las Artes y el Instituto Sonorense de Cultura, y será presentado como trabajo final en febrero de próximo año.

Con ello pretendemos reconstruir, con base a los testimonios de sus colaboradores, cercanos o lejanos, el destacado trabajo de Lí y su aportación sobresaliente a la cultura musical y vocal de los sonorenses.

El testimonio de Maribel Ferrales es, sin duda, valioso y cercanísimo. Seguramente nadie como ella podría darnos un testimonio más agudo y preciso para subrayar las cualidades personales que impulsaron a Jesús Lí.

Desde su punto de vista, esas cualidades personales—que podemos calificar de sobresalientes---, fueron los resortes que lo impulsaron a llegar una estrella internacional del canto operístico y, en Sonora, un maestro extraordinario que se dedicó con pasión y pleno conocimiento a la formación de cantantes solistas y de coro.

A continuación reproducimos algunos pasajes de la entrevista con Maribel Ferrales.

Maribel Ferrales: Quiero empezar un poquito con la formación de Jesús Lí porque eso tiene mucho que decir de porqué amó tanto este proyecto, primeramente partiendo del coro de la Universidad de Sonora, hasta convertirlo en un estudio para música operística, sin que no llevara ese nombre de forma oficial, sin que nunca cambiara el nombre oficial de la maestra Zubeldía.

Lí fue un hombre que desde los 16 años luchó primeramente por lograr cantar ópera, bien, por ganarse un puesto, con la corta edad que tenía, como solista de una compañía de opera que llevaba consolidada más de 50 años.

 Eso le dio una herramienta que era la autosuperación más que la instrucción. Porque en un principio, igual que ocurre en la mayoría de los países latinoamericanos, lo que es la formación para el cantante de ópera no existía. Entonces uno se iba formando, la generación de él, la mía ya tenía toda la infraestructura musical, pero en la suya era: yo soy mi propio maestro. Necesito alcanzar este objetivo, ¿cómo puedo llegar? Entonces, Lí fue un hombre que se preparó así. Yo creo que también por su ascendencia china, todo el asiático se pone un objetivo y busca cumplirlo, aunque tenga que estar picando quién sabe qué tanto tiempo, necesita lograr ese objetivo para poder pasar a otro.
Su primera instrucción así fue: yo tengo una buena voz pero no tengo quien me enseñe, vivo en madruga, un pueblo del campo de la Habana, tengo que agenciármela para estar a la altura de estos que viven en la ciudad y que tienen todas las condiciones. Entonces creo que eso es la raíz de todo.
De por qué él picó tanto, tanto, tanto en la piedra hasta que salió algo de agua.

Pregunta: Me está diciendo que solo se enseñó. ¿Cómo?  ¿Escuchando discos…?

Respuesta: Al principio, sí. Escuchando discos, recibiendo consejos de cantantes mayores en la ópera de Cuba, porque él específicamente tener un maestro canto en el Instituto de Arte de La Habana, pues propiamente, no. Cuando él comienza a estudiar, ya trabajaba, ya era primer solista de la opera, ya viajaba y se ganó todos los premios internacionales que tuvo.

Entonces no tuvo tiempo de estar escolarizado dentro de la escuela. El presentaba los exámenes, vía lo que los maestros le tenían que decir y siguió para adelante. Realmente una instrucción como escuela, después de después de obtener la licenciatura con la especialidad en canto, la tiene en Italia en el curso de perfeccionamiento en la Scala de Milán, ahí si tiene un año de instrucción con un maestro repertorista y con Violeta Simeonato, la mezzosoprano, con ellos termina su visión artística y como cantante. Ellos son los que le dan la forma ya más bella; el barniz a la pintura. En las platicas que yo tuve con él, ¿un maestro específico que le enseñó a cantar? Ese no existe.

Pregunta: Usted habla de que estando en el pueblo se puso una meta a alcanzar.

Respuesta. Sí, Primero trasladarse a La Habana y ser solista de la opera…
Pregunta: ¿Y lo logró?

Respuesta: Y lo logró. Debutó en la opera  muy joven. No tenía 20 años, no recuerdo bien, pero no tenía la mayoría de edad. Sí tenía más de 16 años, porque no le permitían trabajar con menos. De ahí salta a ganarse la beca para estudiar en Italia. Y se enfrentó contra todos los del mundo, porque Cuba no tenía como pagarle la carrera, él se tuvo que gana las pocas becas que había y empieza entonces el ciclo de cantar fuera de Cuba que le permite ganar premios y estos mismos premios son los que le permiten obtener contratos en Europa.

Esta parte de cantante y de artista, la tenía perfectamente cubierta al llegar aquí o al tomar la decisión de vivir fuera de Cuba.

Cuando empieza trabajar con la compañía, que es la etapa de su vida que me tocó a mí, en 1988, él descubre que el cantante solista ya no era lo que él quería, sino que él quería formar una compañía que pudiera dirigir artísticamente, escénicamente y la pudiera guiar.

Tener un coro, de ahí mismo los solistas, y es algo que quería formar desde cero.

Lo trató de hacer en Polonia, pero no se pudo, porque había dos culturas y al final no se pudo, pero sí lo empezó a experimentar cuando en 1990 la compañía se vuelve completamente cubana.

Pregunta: A qué compañía se refiere…

Respuesta: A la Compañía Internacional de Opereta, que era italiana, pero que todo el personal era cubano y él la dirigía. Pienso que ahí surgió la idea de que “yo quiero tener esto”, y completamente independiente del gobierno, porque con nuestro gobierno él tenía qué hacer lo que le dijeran no lo que quería.

Y pienso que esta parte la satisface completamente al llegar Sonora en 1995. Y en ese entonces, el departamento de Bellas Artes de la Universidad de Sonora le plantea que aquí había dos cosas qué hacer: que se estaba haciendo una licenciatura y no había planes de estudio. Y que había qué hacer todos los planes para los 5 años de estudio para que fuera oficial. El segundo era rescatar el coro de la maestra Zubeldía, que ya no existía.

Creo que eso lo enamoró, pues le permitía impulsar lo que él quería.  Y además no había en ese momento una persona con su preparación para hacer ese trabajo.

Entonces él se quedó solo haciendo este movimiento; haciendo las audiciones a los posibles integrantes del coro. Nadie pensó que asistiría alguien a las audiciones. Y dicen que cuando vieron las filas de aspirantes en agosto nadie lo podía creer. Encontró tanto talento que tuvo que hacer dos coros. Uno, el oficial, integrado con 70 personas, que eran más que el coro de la Ópera de Cuba, más un segundo coro que servía como reserva para el caso de que del primer coro se saliera alguien.
De acuerdo al testimonio de la Ferrales, el trabajo de formación del nuevo coro fue arduo pues había que unificar a personas que no tenían formación musical alguna y otros que tenían algún tipo de formación, pero cuyo denominador común era su escasa familiaridad con la música clásica o culta.

Férrea disciplina y pasión e intuición

Eso lo logro, dice ella, mediante una “férrea disciplina” y una entrega apasionada al trabajo, pues él entraba a las 9 de la mañana y salía hasta tarde, vocalizando con cada uno de los integrantes del coro. E incluso, de acuerdo a  testimonios de sus alumnos, después de concluir el trabajo formal, se trasladaban a su casa donde continuaban trabajando y cantando.

Ferrales dice que, además, influyó la formación educativa cubana que fomenta una “alta competitividad” y que inculca el principio de “darte por vencido, jamás”.

Asimismo, Ferrales destaca la gran intuición de Lí, quien rápidamente veía quién podía cantar y quién no.

Para Ferrales las características que enumeró, permearon todo el trabajo que realizó en Sonora.


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Jesús Lí dejó en Sonora la escuela de canto de Alla Scala de Milán: Camalich

Jesús Lí dejó en Sonora la escuela de canto de Alla Scala de Milán: Camalich
Entrevista

Por Héctor Apolinar Dossie Político
Dia de publicación: 2012-10-11

El pianista hermosillense, Jesús David Camalich colaboró durante cerca de 5 años con el tenor cubano, Jesús Lí, en el tiempo en que célebre el cantante fue nombrado director del coro de la Universidad de Sonora en 1995. Fue, además, su alumno en un programa especial de actualización en el que recibió una intensa preparación personal del famoso cantante en la técnica del canto, en particular, operístico.

En una entrevista, Camalich hace notar que con su trabajo educativo el tenor cubano dejó implantada en Hermosillo la escuela de canto lírico basada “en los principios internacionales por excelencia, como son los de Alla Scala de Milán”, considerado el teatro más célebre de la ópera en el mundo, y en el que Lí estudió durante un año como parte final de su preparación académica que había iniciado en Cuba.

“El maestro Jesús Lí”, dice Camalich, “terminó todo el programa académico y artístico de Alla Scala”.

Agrega que Lí dejó una escuela de canto “con un fundamento teórico y estético sumamente fuerte que es la base teórica de Alla Scala, y es la técnica italiana”.

De acuerdo a Camalich, el tenor cubano aplicó esos principios en la formación del coro de la Universidad de Sonora, al cual “transformó por completo”, ya que de ser un coro que tenía alrededor de 35 miembros, pasó a ser otro de 120 personas, de los que quedaron 80 en el cuadro titular.
Además, comenta, el coro fundado por la legendaria maestra, Emiliana de Zubeldía era polifónico, en tanto que el que formó Lí, tenía una estructura “sinfónica” y orientado a la ópera.

Aunado a su labor coral, el tenor cubano fue el encargado de redactar los planes de estudio de la licenciatura en canto que estableció la Universidad de Sonora en la segunda mitad de la década de los 90s, en los que quedaron plasmados partes de los planes y programas de estudio de la ópera de Cuba y los de Alla Scala.

Camalich recibió de parte de Lí una formación personalísima e intensa, junto con otra maestra de canto, Imelda Moya.

De acuerdo al pianista, y doctor en dirección de ópera, Lí les dedicaba entre una y tres horas diarias de entrenamiento en los principios básicos del canto, lo que le permitió adentrarse no sólo en la técnica vocal, sino en construir una sólida relación con el tenor cubano.

Como su asistente, Lí designó a Camalich para que se hiciera cargo de la formación técnica de los integrantes del coro, en materias como solfeo, métrica, fraseo, armonías, respiración, entre otras cuestiones.

Todo ello le permitió jugar un papel importante en la puesta en escena de la primera ópera dirigida por Jesús Lí en Sonora, Cavallería Rusticana, que fue presentada el 17 de mayo de 1997, en el auditorio cívico de Hermosillo, después de año y medio de intenso trabajo.

Fue esa la primera ocasión en que se ponía una ópera en Sonora con un elenco formado por jóvenes sonorenses, a excepción de Jesús Lí y de su esposa, la notable soprano, Maribel Ferrales, quien venía fogueada de cantar en diversos teatros de Europa.

Camalich recuerda el intenso trabajo realizado debido a que la mayoría de los cantantes y miembros del coro no sabían leer música y  tampoco conocían el idioma italiano en el que se cantaba la obra. Igualmente carecían de nociones de actuación.

Al preguntarle a Camalich como le hizo para preparar técnicamente a los participantes en los ensayos, el panista dice que “nota por nota”, repitiéndolas hasta que quedaran como debían, para que después el maestro Lí se abocara al trabajo artístico de desarrollar la obra como él quería que se presentara.

Nuestro entrevistado hace notar que la trayectoria internacional de Jesús Lí, así como sus conocimientos técnicos y artísticos, sacaron a la luz las limitaciones que existían en el medio musical sonorense, específicamente, en el del canto, debido a que todos carecían de trayectoria internacional.

Sin embargo, Camalich hizo un reconocimiento al trabajo que realizaron personas como Emiliana de Zubeldía, Jorge Bustamente, Vicky Ortíz, Arnulfo Velázquez, entre otros, en hacer lo que estaba a su alcance para impulsar el canto de música “culta” en Hermosilloy en nuestro estado.


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sábado, 7 de enero de 2017

Mi testimonio sobre el movimiento estudiantil de 1973 en la Universidad de Sonora




Héctor Apolinar Dossier Politico

Dia de publicación: 2016-12-31


A mediados de 2013, un grupo de amigos que participaron en el movimiento estudiantil que estalló en la Universidad de Sonora, en el año 1973, convocó a una serie de conferencias para analizar, reflexionar y recordar aquellos acontecimientos que cimbraron profundamente la vida de la Universidad de Sonora y, también, la de Hermosillo e, incluso, podemos decir, la de Sonora.

Preparé un escrito no sin cierto escepticismo pues me parecía que había pasado demasiado tiempo desde entonces, por lo que, un ejercicio de esa naturaleza ya no tenía importancia para los sonorenses de hoy, sobre todo, para los estudiantes de la Universidad.

Ahora hago público ese escrito, ligeramente modificado, una vez que reflexioné detenidamente sobre ello, tomando en consideración, sobre todo, dejar un testimonio personal alrededor de un hecho que dejó una honda huella en la vida de Hermosillo.

Lo que sigue es mi testimonio.

Como es sabido el  movimiento estudiantil estalló el año de 1973, con motivo de la propuesta de reforma a la ley orgánica de la universidad que fue rechazada por el voto de un integrante del Consejo Universitario: el de Rubén Gutiérrez Carranza, director de la escuela secundaria de la universidad, quien poco tenía de académico, y sí, en cambio, de hombre rudo y mente obtusa, muy poco respetuoso de los alumnos.

La propuesta de reforma contaba con el apoyo mayoritario de  alumnos y maestros, y buscaba la modernización de sus estructuras de gobierno y sus planes de estudios, la cual fue elaborada después de un largo proceso de consulta interna y la asesoría de algunos expertos de la ciudad de México.

La propuesta fue rechazada. Los acontecimientos que se produjeron a partir de ese hecho pueden ser mucho mejor descritos por quienes los vivieron y fueron actores o testigos directos de ellos. No es mi caso, pues, cuando sucedieron,  me encontraba estudiando en la Universidad Nacional Autónoma de México, en la ciudad de México.

Sin embargo, puedo decir que tuve una relación estrecha pero indirecta con el movimiento estudiantil, pues formé parte de un grupo de amigos que estudiábamos en la entonces preparatoria de la Universidad de Sonora, quienes cobraron cierta fama, dentro y fuera de la universidad, por sus actitudes irreverentes, sus gustos artísticos y culturales novedosos, y su estrecha amistad. Algunos de ellos, posteriormente, se sumaron al movimiento estudiantil.

Antecedentes indispensables

Durante los años de 1972 y 1973, a semejanza de ese grupo de jóvenes estudiantes, que fueron conocidos popularmente como “Los azules”, surgieron otros más,  dentro y fuera de la universidad.
Debido en buena medida a una ola juvenil mundial, de la que ellos formaban parte, su ejemplo se  extendió—de forma sorprendente-- en diversos estratos de la sociedad hermosillense, aún entre jóvenes de alto nivel económico.

El grupo no era político. Rechazaba la política como instrumento de cambio social y humano, porque consideraba que el cambio debía ser interior, que debía producirse en la conciencia y el ser de los  del hombre. 

En realidad el grupo nunca se propuso influir en otros con sus gustos y vagas ideas. No era un grupo organizado; sólo eran amigos que tenían los mismos gustos musicales y literarios. Les gustaba el rock norteamericano; y cantantes como Juan Manuel Serrat, quienes expresaban una nueva forma de sentir, vivir, y expresar los temas de la vida, el amor y del mundo.

También tenían gustos literarios incipientes como lectores de Octavio Paz, Carlos Fuentes, García Márquez, los hermanos Machado, Hesse, Goethe, Nietzsche, Cortázar, Gogol, entre otros.
Debido a ello, algunos de sus integrantes publicaron una revista en que expresaran sus ideas y gustos. Así surgió un folleto literario rústico que se denominó, Germen.

También echaron andar un programa en Radio Universidad en el que hablaban de sus todavía incipientes ideas artísticas y culturales, y tocaban música rock.

Lo descrito anteriormente es un rápido recuento que considero necesario para referirme a una de las consecuencias no deseadas que tuvo el movimiento estudiantil, y que me tocó vivir de forma directa: la radicalización de los estudiantes debido tanto a la influencia de grupos políticos  de izquierda  dentro de la universidad, como a la represión policiaca de la que fueron víctimas por parte del gobierno del estado en 1974.

Como he mencionado antes, para entonces, el movimiento “cultural hippie”, para bautizarlo de alguna forma, tenía una presencia cada vez extensa en Hermosillo.

Nadie que haya vivido en ese tiempo en la ciudad,  podrá olvidar la céntrica calle Rosales inundada de decenas y decenas de jóvenes, mujeres y hombres, con sus vestimentas estrafalarias, diseñadas por ellos mismos, o sentados en las escalinatas del museo de la Unison, conversando y conviviendo, tocando guitarras, cantando, leyendo, o únicamente pasando el tiempo tan sólo para sentirse parte de  esa nueva juventud emergente que no se había visto antes en Hermosillo.

Empero, una vez que estalló el movimiento en pro de la reforma universitaria, en 1973, muchos de esos jóvenes se sumaron a él y empezaron a conocer de política de forma elemental.
Para finales de 1973, y principios de 1974, algunos ya eran líderes políticos estudiantiles.

Sin embargo, en febrero de 1974, ocurrió un acontecimiento traumático: la muerte de dos estudiantes universitarios, Luis Peña y José Shepperd, en un presunto enfrentamiento armado con la policía en las afueras de la Universidad.

El hecho no se aclaró del todo, pero fueron arrestados varios integrantes del grupo, hombres y mujeres, casi todos universitarios, que formaban parte de un grupo presuntamente armado. La ciudad se conmocionó por el suceso, creándose un clima de alta tensión y paranoia en la ciudad.

Pocas semanas después otro asesinato sacudió a la opinión pública hermosillense. El de un conocido y apreciado policía de  edad avanzada que dirigía el tránsito frente a la Universidad,  conocido como “Moralitos”.

A partir de ese asesinato la situación cambió radicalmente.

Persecución y exilio

Pocos meses más tarde, varios líderes estudiantiles y maestros salieron huyendo de Sonora debido a las numerosas órdenes de aprensión que emitió en su contra la Procuraduría General del Estado por  participar en el movimiento estudiantil que tenía paralizada la universidad. 

Decenas de ellos escaparon de Hermosillo de las formas más insólitas, dejando atrás sus estudios, su hogar, sus familias, sus sueños. Mientras que otros fueron víctimas de una intensa vigilancia y hostigamiento policiaco. Menos fortuna tuvieron quienes fueron detenidos y encarcelados.

Ese fue el momento decisivo en el que, a mi juicio, se consolidó, plenamente, la radicalización política de muchos estudiantes y de algunos maestros.

Como amigo, o conocido de algunos de ellos, me tocó recibir a algunos de ellos en la ciudad de México, así como apoyarlos en sus esfuerzos para obtener  solidaridad para el movimiento universitario de parte de organizaciones sindicales, estudiantiles y magisteriales. Querían denunciar lo que había sucedido en la Unison y pedir solidaridad. Algo lograron, pero ya no pudieron regresar a la Universidad de Sonora, ni a Hermosillo. El golpe estaba dado y fue devastador. Sus vidas cambiaron para siempre, y la de Hermosillo, también.

Para finales de 1974, y principios de 1975, algunos de los “exiliados” y perseguidos se integraron a los diversos grupos y grupúsculos políticos  de izquierda, o ultraizquierda,  que proliferaban numerosamente en la UNAM.

 Algunos de esos grupos formaban parte de alguna organización política internacional dentro del escenario de la guerra fría entre las superpotencias: la entonces Unión Soviética, China, Corea del norte, Cuba o Estados Unidos, que los apoyaban o infiltraban de forma abierta o clandestinamente, con el fin de utilizarlos para sus objetivos cuando era posible o necesario.

Otros grupos políticos de izquierda buscaban desarrollar una política independiente de las potencias pero también eran infiltrados por los servicios de espionaje o caían víctimas de luchas intestinas, como era práctica frecuente en México y América Latina, en aquellos años de la “guerra fría”.

Por supuesto que con lo anterior no afirmo que todos los miembros de dichas organizaciones eran “agentes infiltrados” de servicios secretos de gobiernos extranjeros, o que todas sus acciones les fuesen ordenadas por servicios secretos extranjeros, ya que siempre existe un grado, mayor o menor, de libertad. 

En ese periodo, quien escribe no estaba involucrado en la actividad política, aunque el país se sacudía por acontecimientos que impactaban fuertemente a la opinión pública nacional, como acciones guerrilleras, secuestros y asesinatos políticos.

En el año de 1974, un grupo de amigos y amigas, que asistíamos al taller de poesía de Juan Bañuelos, en la UNAM, empezamos a ser invitados a leer nuestras poesías a diversos lugares del país. Conocí, también, a Carlos Monsiváis, quien era director del suplemento cultural de la revista Siempre!, a quien ciertamente, todavía estaban lejos de serlo.

A pesar de ello, Monsiváis, generosamente, publicó mis escritos.

Cuando mis amigos llegaron a la Ciudad de México, huyendo de la policía, intenté sumarlos a los círculos culturales y artísticos de la ciudad con los que mantenía relación, pero no rechazaron hacerlo. Ya no les interesaba. Su politización había llegado al grado de negar sus anteriores inclinaciones artísticas y creencias filosóficas, y a postular, en cambio, la supremacía total de la acción política sobre el arte y la cultura.

Uno que otro llegaba al delirio.

Sucedió lo que dice el poeta, Dante Alighieri, en un verso de la Divina Comedia:

“Y como aquel que desiste de lo que anhela, y por un nuevo pensamiento renuncia a su propósito, de modo que enteramente se aparta de su primitiva idea…” (Infierno, canto II)

Desafortunadamente, en ese tiempo, la Ciudad de México vivía una profunda conmoción. Miles de jóvenes estudiantes reprimidos o asesinados en octubre de 1968 y, después, en junio de 1971, se radicalizaron tanto que llegaron a formar, incluso, grupos armados, porque consideraban que no había otra vía para democratizar la vida del país, o de derrotar al PRI, que hasta entonces gobernaba de manera absolutista y autoritaria el país.

Y esa poderosa vorágine de mil cabezas que existía en el DF atrajo, capturó, o confundió a muchos de los jóvenes sonorenses que llegaron de Hermosillo reprimidos, perseguidos y desorientados, a una sociedad que desconocían por completo.

En la década de los años 70s del siglo 20, en la Ciudad de México proliferaban numerosos grupos de izquierda cuyo problema más importante no eran sus buenas intenciones, esas eran indudables, sino el dogmatismo y el extremismo ideológicos; es decir, la tendencia a proclamar que sus ideas eran las únicas válidas o verdaderas.

Grupos supuestamente comunistas, vinculados directamente a la entonces Unión Soviética, a Cuba, a China, a Corea del norte, al troskismo internacional o al larouchismo, entre muchos otros, con y sin ligas al extranjero, existían al interior y fuera de la UNAM.

Esa situación que vivía México, en particular las universidades, impactó poderosamente no sólo a los jóvenes estudiantes sonorenses, sino a miles en todo el país.

La falta de diálogo, la resistencia a todo cambio, el radicalismo y el dogmatismo, de un lado o del otro, cierran las vías del entendimiento y sólo producen confrontación.
A la sociedad mexicana le ha llevado décadas aprender a dialogar y democratizar el poder. El abuso de poder, el autoritarismo y el dominio cuasi-absoluto del PRI, se habían consolidado en México. La democracia no existía. El camino hacia ella era casi impensable.

Fue debido a la reforma político-electoral de 1978, promovida por el entonces presidente, José López Portillo, que se abrieron los causes para el registro legal de nuevos partidos políticos, lo que posibilitó encausar por las vías legales la oposición al régimen político del PRI y garantizar su representación en los gobiernos locales y en las cámaras de legisladores; es decir, se abrió un proceso democrático en el país que no se había vivido desde la década de los 30s del siglo 20.

Lo que he escrito hasta aquí es mi testimonio personal sobre el Movimiento Estudiantil de 1973 en la Universidad de Sonora.

Muchos más que vivieron esos trascedentes acontecimientos pueden ofrecer sus testimonios con el fin de comprender mejor lo que sucedió, porqué sucedió y sus consecuencias.

No importa en qué bando político se haya militado o participado; derecha, izquierda o centro. Ha pasado bastante tiempo como para que las heridas causadas hayan cicatrizado  plenamente y que las diversas opiniones o filiaciones políticas se hayan matizado, enriquecido o modificado.

Además, México se ha democratizado, por lo que referirse a esos hechos no conduce a persecución o exilio.

Hermosillo, junio de 2013-diciembre, 2016
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