domingo, 15 de marzo de 2020

¿ Existe Mex-América?


¿ Existe Mex-América?

Héctor Apolinar Dossier Politico

Dia de publicación: 2008-11-02


Con motivo de la profunda crisis económica de 1994, la más grave que vivió el país en varías décadas, la migración de mexicanos al exterior, en particular, a Estados Unidos se incrementó drásticamente. Se calcula que aproximadamente 500 y 600,000 mexicanos abandonaron el país cada año. El fenómeno no fue menor, sino de dimensiones históricas. Los índices de pobreza aumentaron, el ingreso por hogar cayó cerca de un 40 por ciento y el desempleo alcanzó a cerca de un millón de personas en 1995.
Fue hasta el año 2006, que el ingreso por hogar alcanzó los niveles de 1994.
Los patrones de migración se modificaron notablemente. Ya no fueron Michoacán, Zacatecas, Guanajuato y Jalisco, los estados expulsores de mano de obra a Estados Unidos, fueron casi todos los estados: Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Veracruz, Tabasco y Querétaro, entre otros.
En Sonora, por ejemplo, �la mayoría de las poblaciones rurales, sobre todo del centro y norte del estado, se quedaron sin jóvenes y sin personas en edad productiva, porque la mayoría emigró a EU.
Al mismo tiempo, lo migrantes mexicanos se esparcieron por todos los estados de la Unión, hasta lugares como Minnesota, Nueva York, Maine, Delaware, Pennsylvania, entre otros,
El colapso económico brutal que sufrió México no ha sido medido a cabalidad. Sin embargo, al observar los índices de pobreza, nos podemos dar cuenta somera del retroceso patrimonial, alimenticio, nutricional, de salud y de habilidades que sufrieron amplios sectores de nuestro país o, tal vez, que sufrimos todos, a veces, sin darnos cuenta.
Sin embargo, entre los escombros que quedaron surgieron procesos dignos de subrayarse como fue la derrota histórica del PRI y su salida de la Presidencia de la República, que despertó grandes esperanzas de una vida democrática en el país y del mejoramiento de la vida nacional, sobre todo, la esperanza de que se produjera una reducción de la corrupción y� en los niveles de impunidad.
Por el otro lado, la migración de mexicanos a Estados Unidos, aunque fue un fenómeno involuntario y forzado por las circunstancias, también es cierto que ha hecho que varios millones de mexicanos (se calcula que seis millones emigrados los últimos años),� participen de la vida económica de la potencia número uno del mundo. Y esa influencia mutua que se produjo �ha sido benefica, a pesar de que la mayoría de los mexicanos que emigran no son los que tienen mayores niveles de escolaridad y la mejor capacitación.
Diversos municipios y gobiernos estatales de EU se han visto en problemas para asimilar a un grupo étnico y cultural distinto al suyo, que ha llegado a sus comunidades en grandes cantidades, no esperadas ni calculadas. Los norteamericanos se han enfrentado� a una población a la que tienen que capacitar para que pueda realizar ciertos trabajos calificados, así como educar a los hijos de millones de migrantes, sin contar con los profesores o maestros capacitados para hacerlo. La tarea no es sencilla, y algunos gobiernos locales han reaccionado con sanciones �a los migrantes, negándoles escuela, asistencia social y de salud.
La reacción ha llegado a los niveles extremos que conocemos ahora cuando el gobierno federal y el Congreso norteamericanos, han aprobado leyes que autorizan la persecución policiaca y la deportación masiva de trabajadores indocumentados.
A pesar de ello, el fenómeno migratorio no voluntario ha dado como resultado una mayor integración de ambas sociedades. México y Estados Unidos, a pesar de sus políticas públicas, están más integrados ahora que antes. Estamos atados por la frontera común que tenemos, pero como siameses peleados, volteamos nuestros rostros hacia lados opuestos.
México y Estados Unidos son sociedades culturalmente distintas. Profundamente distintas y es por esa razón que se llega a producir una especie de “choque de civilizaciones”.
México es una sociedad tradicionalista y Estados Unidos valora, sobre todo, la innovación y el cambio constante.
México es una sociedad basada en la familia, y EU es una sociedad individualista.
México es católico y EU es protestante.
Muchas son las diferencias entre nuestras sociedades. Lo sabemos. Sin embargo, a pesar de ello, se produce día con día una integración social y cultural silenciosa.
Algunas de las tradiciones culturales de los mexicanos son reconocidas y apreciadas. En México la cultura empresarial norteamericana, su rica cultura popular, es apreciada, estimada e imitada por millones de mexicanos desde hace décadas.
El “México profundo” que habita en Oaxaca, Puebla, Chiapas, Tlaxcala, Hidalgo, entre otros estados, ya se encuentra trasplantado en la sociedad más moderna del mundo. El choque es fuerte, pero positivo, a pesar de los problemas que conocemos.
Este nuevo fenómeno, de gran envergadura y de alto impacto es, no hay duda, uno de los acontecimientos más novedosos e interesantes que se hayan producido en las relaciones entre EU y México, cuyas consecuencias serán más provechosas e importantes de lo que calculamos.

www.hector.apolinar@gmail.com

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