LA INTERESANTE VIDA DE PANCHO BOJORQUEZ, LIDER CTM SONORA –
Por Héctor Apolinar / Dossier Politico
Dia de publicación: 2013-02-20
Dia de publicación: 2013-02-20
El libro “Contrastes de una vida extrema”, de Ernesto García Núñez, es la biografía (a veces autobiografía) de Francisco Bojórquez Mungaray, quien fue dirigente de la CTM en Sonora hasta el año 2010, después de ser su secretario general estatal durante cerca de 10 años.
Es una biografía sumamente interesante, en varios sentidos, porque nos muestra no sólo la trayectoria de un dirigente sindical firme y determinado a luchar de manera irrenunciable en defensa de los derechos de los trabajadores sonorenses de forma honesta, sino, además, porque traza el intrincado, arduo y complejo camino que siguió un hombre para lograr superar y vencer la cruda adversidad que vivió durante su niñez, su adolescencia y su juventud.
Un niño que enfrentó la pobreza extrema después de haber nacido en el seno de una familia con propiedades de casas y ranchos en la zona de Moctezuma, debido al asesinato de su padre por bandoleros a sueldo de otros rancheros de la zona.
Un niño que trabajó intensamente con sus manos para llevar de comer a su modestísimo hogar, que compartía con su madre, que dependía de él, pero que en ese esfuerzo se forjó a sí mismo. Y aprendió que con su trabajo podía lograr salir adelante.
Pancho Bojórquez nos dice que “mi papá (Chico Bojórquez) tenía predios de riego, tierras de temporal, ranchos de ganado, la Tierra Prieta, que está cerca del pueblo, y La escondida, que está (sic) un poco más retirada; tuvimos la tierra del Cajón y las del Chinal”.
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Sin embargo, su padre fue asesinado en 1941, y a partir de entonces, la familia de 7 hijos y su madre, se fueron abajo y en corto tiempo quedaron en la ruina, según dice Bojórquez.
A los dos años del asesinato del padre, la familia empezó a vender el hato ganadero y otras propiedades, hasta que, tiempo después, “ya éramos los más pobres del lugar (Moctezuma); no pobres, sino que éramos ruinos, ruinos, ruinos: paupérrimos”.
“La casa donde vivíamos se caía a pedazos…Todo se había acabado. Aquella grandeza que se dio, no estaba, se derrumbó todo, y comenzamos, mi mamá y yo, a navegar en la pobreza”, cuenta Bojórquez, en un pasaje conmovedor del libro.
La situación llegó a tal nivel que “en una ocasión mi mamá y yo, amanecimos sin nada, sin comida (y) el fogón apagado”.
La estrujante situación que pinta Pancho Bojórquez, que en ese entonces contaba con 7 u 8 años, no puede ser descrita más que el descenso a uno de los más crueles infiernos.
Sin embargo, el niño Bojórquez, acompañado por su madre, trabajó de mil formas, entre ellas, más tarde, como “pizcador” en la costa de Hermosillo.
“Yo le buscaba por todos lados”, dice. “Antes de entrar a la escuela ya estaba trabajando, me iba a hacer leña, a hacer cáscaras, me iba con una hoz a contratarme a cortar trigo…al frijol, a trabajar en lo que fuera…varias veces me pagaron por amansar potros broncos”, entre otros empleos que tuvo entonces el niño-adolescente.
Nos cuenta el libro que a la edad de 12 años, Bojórquez tomó la decisión de dejar a su madre en casa de una de sus hermanas en Moctezuma, con el fin de ir a buscar a uno de sus hermanos que vivía en Mexicali, con el fin de buscar trabajo en aquella ciudad. Más tarde cruzó hacia California, en donde se desempeñó como jornalero, al igual que miles de mexicanos, y hasta de boxeador.
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Trabajó en California durante años, pues regresó en varias ocasiones, por lo que llegó a conocer detalladamente el estado.
En el transcurrir de los años, Bojórquez se regresó definitivamente de Estados Unidos, y junto con su madre, se asienta en Hermosillo, en donde se desempeñó en múltiples trabajos como, por ejemplo, el de albañil.
Durante su estancia en Hermosillo logra obtener trabajo en el Motel Encanto, que gozó de fama en la ciudad en aquéllos años. Fue en esa empresa donde se inició en el sindicalismo, pues formó un sindicato para proteger a los empleados de los malos tratos de los dueños que eran norteamericanos. Posteriormente, dicho sindicato se afilió a la CTM.
De esa forma, Bojórquez inició una trayectoria como sindicalista, primero en Hermosillo, después a en estado.
En uno de los pasajes del libro, comenta que uno de las personas que más influyó en él en materia de sindicalismo fue Nicolás Rocha, quien fue líder estatal cetemista, y quien “mi maestro en muchas cosas sindicales…después fue mi compadre”.
Durante su trayectoria sindical, Bojórquez se distinguió como un notable organizador de sindicatos, con lo que logró hacer crecer a la CTM en Hermosillo y en el estado, luchando por un sindicalismo auténtico y honesto, combativo, que no tuviera contratos de protección, que tampoco se sometiera a los patrones. Obtuvo importantísimos triunfos en materia de formación de sindicatos, de mejoras salariales y en obtener mejores condiciones de trabajo de los obreros sonorenses.

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