Juan Pablo II, el atentado de Agca y América Latina (II)
Héctor Apolinar Dossier Politico
Dia de publicación: 2016-02-09
Esta es la parte dos del artículo: “Del México de Juan Pablo II, al México de papa Francisco”. (1)
Sin duda el papa Juan Pablo II lanzó a la iglesia católica a los cuatro vientos y a todos los horizontes del mundo. Llevó la palabra cristiana a decenas de naciones y a más de cien de millones de personas. Un hecho social y religioso sobresaliente en la historia contemporánea cuya influencia es difícil de medir todavía.
Recordemos solamente un hecho crucial: el atentado que sufrió en la plaza del Vaticano, el 13 de mayo de 1981, a manos del terrorista turco de derecha, Ali Agca, que cimbró a la opinión pública mundial.
Mucho se ha especulado sobre de dónde provino la orden de atentar contra el Papa. Unos señalan la llamada “pista búlgara”, para indicar que fue el alto de la KGB soviética la autora intelectual del hecho. Años después, Juan Pablo II se entrevistó con Agca en la cárcel, sin que se conozca qué fue lo que conversaron. El Papa nunca lo dijo. Pero se comentó que Agca le confesó de dónde provino el atentado.
Es probable que fuese obra de los servicios secretos del bloque socialista, que vieron en el Papa Polaco una amenaza al dominio del régimen comunista de los países del este de Europa, en particular, de Polonia.
No es descabellada la hipótesis, pues la iglesia católica polaca fue la bandera de la resistencia al dominio ruso en Polonia. La iglesia católica fue reprimida por contraponerse a las enseñanzas del régimen. Sin embargo, durante 30 años sostuvo una resistencia firme defendiendo la liberta religiosa, que es uno de los derechos humanos básicos de la persona, junto con la libertad de creencias, la de pensamiento y la de expresión, entre otras.
Es decir, Juan Pablo II se forjó en una resistencia contra el régimen dominante del Partido Comunista ruso, que manejaba vía militar y económica al gobierno polaco. Lla iglesia católica polaca la única resistencia a ese dominio puesto que no había partidos políticos.
Fue la iglesia polaca la que fue uno de los factores importantes en la fundación del primer sindicato independiente, Solidaridad, que encabezó Lech Walesa, con el que se inició la crisis del dominio del gobierno pro-ruso en Polonia.
En ese esfuerzo, no es descabellado tampoco pensar que la iglesia polaca recibiera apoyo de los países occidentales, en particular, de Estados Unidos, abierta o clandestinamente, en algunas de sus actividades contra el gobierno polaco y de Rusia, en general.
En suma, el epicentro político en el que se formó el Papa Juan Pablo II fue el de la lucha contra la dominación rusa de Europa oriental, dentro de la que estaba Polonia.
En ese sentido, podríamos inclinarnos a pensar en que Juan Pablo II no veía nada bien a los religiosos con ideas “progresistas”, como los que existían en América Latina en esos años, por considerarlos cercanos a los gobiernos o ideas comunistas. Una idea que seguramente tenía su origen en la persecución que vivía la iglesia en Polonia.
Fue muy comentado el “regaño” público del papa Juan Pablo al sacerdote y escritor nicaragüense, Ernesto Cardenal, secretario de educación del primer gobierno sandinista, durante su visita a ese país en 1983.
Como sacerdote, Cardenal formaba parte de la llamada “teología de la liberación”, pero, al mismo tiempo, era miembro del gobierno “revolucionario” sandinista, lo que Juan Pablo II no veía nada bien.
El “regaño” causó un escándalo político y religioso, lo que mostró que Juan Pablo II no comprendía del todo lo que sucedía en la iglesia católica latinoamericana. El hecho fue aprovechado por la propaganda del gobierno norteamericano de Ronald Reagan para atacar al sandinismo y a la teología de la liberación.
En un artículo que escribió en 2005, Cardenal se refiere con detalle a los hechos mencionados. Cardenal. Dice así:
“‘Bienvenido a la Nicaragua libre gracias a Dios y a la revolución’", decía una gran manta en el aeropuerto cuando llegó el Papa. Si Juan Pablo II la leyó, ella le habrá dado más disgusto del que ya llevaba adentro. Lo que más le disgustaba al Papa de la revolución de Nicaragua es que fuera una revolución que no perseguía a la Iglesia. El hubiera querido un régimen como el Polonia, que era anticatólico en un país mayoritariamente católico, y por lo tanto impopular”. (2)
En otras palabras, Cardenal se refiere a lo que hemos comentado antes sobre la manera de pensar en torno a la posición de la iglesia católica ante un gobierno “revolucionario”.
El papa Juan Pablo II fue más allá. En 1984 suspendió “ad divinis”, a cuatro sacerdotes nicara guenses por formar parte del gobierno sandinista, entre ellos Ernesto Cardenal y Miguel D’Escoto.
La suspensión les prohibió oficiar misa, entre otras funciones sacerdotales.
Cardenal declaró también al respecto que, “el Papa tenía un gran prejuicio con respecto a la revolución. Juan Pablo II decía que Nicaragua era “su segunda Polonia”, pero estaba equivocado. Porque en Polonia había una revolución comunista con el pueblo en contra, mientras que en Nicaragua había una revolución promarxista, en camino al socialismo, pero apoyada por la mayoría de los cristianos y por muchos sacerdotes. Yo aguanté esa humillación y después el Papa se arrepintió”. (3)
Sin embargo, a pesar de que Cardenal tiene algo de razón en lo que señala, también es cierto que que Juan Pablo II no podía estar de acuerdo con la idea de que “en Nicaragua había una revolución promarxista, en camino al socialismo, pero apoyada por la mayoría de los cristianos y por muchos sacerdotes” (2), en razón de que hay contradicción entre “revolución promarxista” y cristianismo, porque el marxismo ha perseguido a las religiones en todos los países en los que se ha instaurado.
Como observamos, durante esos años, los sandinistas se apoderaron del gobierno de Nicaragua y obligaron a renunciar a funcionarios de alto rango que no eran promarxistas o socialistas, sino demócratas, y que por lo tanto tenían diferencias con Tomás Borge, y los hermanos Ortega, quienes tomaron la decisión de aliarse a Cuba. Esa acción provocó el rompimiento de muchos simpatizantes iniciales del movimiento sandinista, con el gobierno nicaragüense y fue una de las causas de la guerra civil, apoyada por EU, que estalló posteriormente.
Cabe decir, que Juan Pablo II probablemente no comprendía plenamente el hecho de que gobiernos, sacerdotes, políticos o militares, vieran a Estados Unidos, como un factor negativo en América Latina, como fue el caso durante el periodo de Ronald Reagn y George Bush, padre.
Cabe mencionar, ahora, que en 2014, el papa Francisco “perdonó” al padre Miguel D’Escoto, por lo que podrá oficiar misa, pero no a los otros tres sacerdotes.
Notas:
Nota 1, ver:
Nota 2, ver: http://www.voltairenet.org/article124517.html
Nota 3, ver:
ttp://www.unminutohoy.com/nota/item,7191/seccion,2/subseccion,0/titulo,ernesto-cardenal-que-el-papa-sea-argentino-me-provoca-una-gran-esperanza

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