martes, 26 de septiembre de 2017

Carta al presidente Felipe Calderón



Estimado Presidente:

Héctor Apolinar

Dia de publicación: 2008-09-11


El pasado cuatro de septiembre, hace unos días, usted pronunció lo que a mi juicio fue un importante discurso en el que hace agudos señalamientos y expresa sentidas preocupaciones sobre lo que sucede en el país en materia económica y financiera, así como sobre el combate a la delincuencia organizada y el narcotráfico.
Usted dijo en esa ocasión ante los directivos de Wal Mart que "a veces parece que por lo que vemos u oímos o leemos en algunos medios, aquí sólo hay espacio para la tragedia, y parece que de lo que se trata es de eliminar todo resquicio de esperanza de los mexicanos".
Y agregó: "se puede pensar y se puede buscar, quizá a veces hasta deliberadamente, que en el México nuestro sólo hay perversión y terror y dolor, que sólo hay maldad y criminalidad; pero no", dijo usted firmemente, "lo que hay en México es una mayoría, es una gran mayoría, una abrumadora mayoría de millones y millones de mexicanos, que como ustedes, salen a trabajar todos los días, sacan hasta adelante a su familia y sacan adelante al país".
Muchos mexicanos coincidimos con usted en esa afirmación que señala el lugar de residencia de la fuerza de México, que seguramente no se doblegará ante los embates del crimen organizado a pesar de la ferocidad de la lucha entre bandas rivales y de las agresiones que ha llevado a cabo en contra de fuerzas policiales y del Ejército nacional, así como de la corrupción en la que han incurrido funcionarios del sistema de justicia y policías de diversos niveles, entre otros.
Sin embargo, seguramente usted no soslaya que la violencia criminal que azota a algunas de las principales ciudades de México como Monterrey, Ciudad Juárez, Culiacán. Tijuana, entre otras que se han visto teñidas de sangre, ha alterado la vida social de sus comunidades, causando inquietud, zozobra , miedo e, incluso, afectando sus actividades económicas diarias.
Sabemos, Presidente Calderón, que las acciones que su gobierno ha diseñado para combatir la ola de asesinatos entre bandas rivales de narcotraficantes, ha dado buenos resultados, como lo demuestran los casos de Monterrey, Culiacán, Tijuana y, más recientemente, en Ciudad Juárez, donde la ola criminal parecía imbatible.
En esas acciones ha jugado un papel relevante el Ejército nacional, sin que dejemos de reconocer�las irregularidades o delitos en los que algunos de sus elementos han incurrido, como se ha denunciado. A pesar de ello, lo logrado es mucho muy superior, pues su presencia ha restablecido la paz y regresado la normalidad a las ciudades afectadas.
Sin embargo, Presidente, la población en muchos lugares del país sigue inquieta y preocupada. No será sino hasta que la paz tenga más tiempo de vigencia en las ciudades afectadas cuando veremos a sus habitantes más tranquilos.
Sabemos que el problema del narcotráfico no es un asunto menor, como lo demuestra la historia de contemporánea de Colombia. Por ello es que no podemos dejar de estar alertas y atentos a lo que sucede.
La violencia criminal que ha vivido nuestro país en los últimos tres años, en particular, rebasa nuestra imaginación y cimbra nuestra conciencia, pues nunca pensamos que tales acontecimientos llegarían a suceder en nuestra patria.
Creo que todavía hoy, amplios sectores de la sociedad mexicana no están preparados para procesarlos y comprenderlos.
Los efectos nocivos de estos niveles a los que ha llegado la violencia criminal tiene efectos sociales y psicológicos que serán perdurables y que debemos analizar con sumo cuidado para reducirlos y atenderlos.
El discurso al que me refiero, así como otros que ha pronunciado ayudan a que la sociedad comprenda mejor lo que nos está sucediendo y concluya que esa es una lucha en la que habremos de triunfar , como usted lo señala.
Han sido varios años en los que al dinero producto del narcotráfico ha permeado las más diversas actividades de la economía nacional, creando la falsa noción de que el dinero fácil y sucio no afectará negativamente las vidas de los mexicanos. Algunos se han pervertido en el camino, señor Presidente, como lo hemos visto a lo largo y ancho del país.
Los acontecimientos a los que me he referido en esta carta, Presidente Calderón, modificarán de forma importante la vida de México. ¿Hasta dónde? No lo sabemos, pero de lo que sí estamos seguros es de que son hechos de talla histórica.
Finalizó señalando que su discurso me motivó a escribirle estas letras solidarias dirigidas al gobernante y también al ciudadano mexicano, al hombre.
Lo saluda respetuosamente
Héctor Apolinar Iribe
Hermosillo, Sonora
www.hector.apolinar@gmail.com

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