El FAOT y las Fiestas del Pitic
Dia de publicación: 2010-02-22
Se hace necesario evaluar si el Festival Alfonso Ortiz Tirado tiene un mayor impacto, cultural y artístico, que las Fiestas del Pitic.
Si bien ambos festivales artístico-musicales tienen un perfil y diseño muy diferente, pues el FAOT está dedicado, principalmente, a la música y el canto llamados “cultos”, en tanto que las Fiestas del Pitic están dedicadas a presentaciones musicales mayoritariamente populares, entendiendo por ello, música más bien urbana como el bolero, el rock, el jazz, el pop, el blues, así como música afroantillana y algo de folklórica, entre otros.
Sería sumamente interesante que se realizara un estudio serio para tratar de conocer cuál ha sido el impacto o la influencia de ambos festivales en las comunidades a las que llega.
El FAOT se ha llevado a cabo durante 26 años, una cifra que podría no decir mucho, pero que es ya poco más de un cuarto de siglo. En ese largo lapso de tiempo se han invertido crecientes recursos presupuestales y se han presentado seguramente más de mil artistas de diversos géneros.
¿La inversión en dinero y en recursos humanos ha sido directamente proporcional a los resultados en la sociedad? ¿Qué clase de “efectos” tiene el FAOT en la sociedad sonorense? ¿La evolución misma del FAOT ha desbordado y modificado en los hechos su diseño inicial, por lo que debe ser modificado de fondo para hacer otro festival? ¿Qué ha dejado el FAOT en Álamos? ¿Un auditorio para presentaciones de talla internacional?
Por otro lado, las Fiestas del Pitic no tienen más de 6 años de realizarse en su ciudad sede que es Hermosillo.
En tan corto período de tiempo es notable que el festival concita la atención de miles de personas a las diversas actividades musicales y artísticas que se realizan.
Hasta la fecha, Hermosillo carece de una elemental infraestructura para que se lleven a cabo todas las actividades que se programan de manera adecuada. En ocasiones, como sucede en el FAOT, se improvisa demasiado porque se carece de infraestructura, lo que lacera algunas de las presentaciones e impide que se disfruten y aprecien mejor.
Además, desde el punto de vista del autor de estas líneas, se programan demasiadas presentaciones en poco tiempo, lo que vuelve un tanto caótica la programación y la atención del público. Ello tiende a fomentar el dispendio de recursos, de talento y de tiempo.
En ambos festivales el acceso a las presentaciones es gratuita, lo que no está nada mal. Sin embargo, habría que encontrar la fórmula que permita recuperar algunos recursos y reinvertirlos en proyectos artísticos y culturales, ya que, por otra parte, hay festivales de música “ranchera”, para englobarla con una palabra, como es la Expogan, que logra generar importantes ingresos económicos. Y si bien no podemos establecer un paralelismo absoluto, si podemos tomarla como un ejemplo de éxito relativo.
En este aspecto, las autoridades educativas y culturales, podrían analizar y programar, en consulta con la comunidad artística y cultural del estado, el desarrollo de algunas actividades artísticas de paga con el fin de crear fondos revolventes para realizar otras actividades artísticas.
Cobrar por asistir a actividades artísticas es también una forma de educación cultural y no debemos abandonar ese esfuerzo, no en sí mismo, ni para sí, sino con el objetivo de incrementar los recursos disponibles para invertir en arte y cultura.
Comentarios: Apolinar@vanguardiainformativa.com

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