jueves, 12 de enero de 2017

Eureka: la pista mexicana en el asesinato de John F. Kennedy


Eureka: la pista mexicana en el asesinato de John F. Kennedy

Héctor Apolinar Dossier Politico / Exclusivo
Dia de publicación: 2014-10-28

En medio de la enorme consternación y agitación que produjo el asesinato del presidente John F. Kennedy, ocurrido el 22 de noviembre de 1963, la embajada de Estados Unidos en México, recibió una sorpresiva llamada telefónica de un alto funcionario de la Secretaría de Gobernación del gobierno mexicano, buscando hablar con Winston Scott, jefe de la oficina de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en la embajada norteamericana.

El informe oficial que hizo la oficina de la CIA de esa llamada fue el siguiente:

1.     El 23 de nov, COS (Chief of Station; jefe de la estación, ndr) tuvo una urgente llamada para ver a […]

2.     COS pensó que era para que […] expresara sus condolencias por la pérdida del Pres Kennedy, pero explicó que LI […] había encontrado una llamada de Lee Oswald a la embajada soviética, hecha el 28 de septiembre.

3.     Que creía en el hecho de que […] estaba al tanto del contacto […] y pasó información a COS que es importante.” (1)

La opinión pública mexicana y norteamericana ignoraron durante más de 30 años la existencia de esa llamada, hasta que el historiador norteamericano, John Newman, experto investigador del asesinato del presidente Kennedy, obtuvo el informe y lo dio a conocer el 19 de noviembre de 1999. (2)

Todo indica que el funcionario mexicano que hizo la llamada fue  Gustavo Díaz Ordaz, entonces secretario de Gobernación, quien como responsable de la seguridad interna del país, quería comunicarse con el Embajador de Estados Unidos, Thomas C. Mann,  a través del representante de la CIA en México, Winston Scott, para dar sus condolencias, pero, al mismo tiempo, para proporcionar un informe importante.

Empero, Newman cree que quien llamó fue Luis Echeverría, quien, en 1963, era subsecretario de gobernación. (3)

El funcionario mexicano quería dar a conocer que “LI […]” había detectado una llamada de Lee Oswald a la embajada rusa en México.

De acuerdo al ex agente de la CIA en México, Phillip Agee,  LI […] era un nombre clave que le asignó la CIA al programa LITEMPO.

Dicho programa era un mecanismo “no oficial” de colaboración e intercambio de información entre la CIA y funcionarios mexicanos encargados de la seguridad nacional, en particular, de la Secretaría de Gobernación.

Entre los funcionarios que participaban en el programa, de acuerdo a Agee, estaban el secretario de gobernación, Gustavo Díaz Ordaz, quien tenía el nombre clave, LITEMPO 1, el subsecretario, Luis Echeverría LITEMPO 2, el subdirector de la Dirección Federal de Seguridad, Fernando Gutiérrez Barrios, LITEMPO 4, entre otros. (4)

El informe dado a conocer por Newman es, hasta la fecha,  la prueba documental más firme de que el Gobierno de México tenía informes propios sobre las actividades de Lee Harvey Oswald, el supuesto asesino de Kennedy, durante su estancia en la Ciudad de México en septiembre de ese año, en particular, sobre los contactos que sostuvo con la embajada de la Unión Soviética y con el consulado de Cuba, en México.

El  citado informe secreto de la CIA dice que el funcionario mexicano indicó que habían detectado una llamada de Oswald a la embajada soviética el 28 de septiembre.

         Después de la llamada, Oswald acudió al consulado de la embajada de la Unión Soviética con el fin de solicitar una visa para viajar a Rusia, pero el funcionario con el que se entrevistó le indicó que debería solicitarla en la embajada rusa en Washington, lo que ya había hecho pero su solicitud le fue negada. Por  ese motivo viajó a México a tratar de conseguirla.

Minutos después de su visita a la embajada rusa, Oswald se traslado al consulado de la embajada de Cuba, que estaba muy cerca, donde intentó entrevistarse con el cónsul cubano, Eusebio Azcue, quien, en esa ocasión, no lo recibió. En su lugar, se entrevistó con Silvia Durán, secretaria del cónsul.

La respuesta que recibió fue que debería solicitar la visa a la embajada de la Unión Soviética.

Oswald hizo una segunda visita a la embajada rusa, Oswald  donde se entrevistó con el vicecónsul ruso, Valery Kostikov, quien le dijo que enviaría su solicitud a Washington y que esperara una respuesta que tardaría algunos meses en llegar, lo que disgustó a Oswald.

De acuerdo a informes de la CIA, que ya han sido dados a conocer, Kostikov era, en realidad, un agente de los servicios de seguridad y espionaje del gobierno ruso, la KGB, en particular, del Departamento 13, que se dedicaba a asesinatos y sabotajes.

En las horas posteriores al asesinato del presidente Kennedy, en los medios políticos y militares de Estados Unidos circuló intensamente la versión de que tanto Rusia como Cuba habían sido los organizadores del atentado y que, por lo tanto, se produciría una invasión a Cuba o una confrontación militar nuclear con Rusia.

Las “pruebas” más fuertes que se tomaron en cuenta para responsabilizar a la Unión Soviética y Cuba, fueron las visitas de Oswald a las embajadas de esos países en México, donde supuestamente habría recibido las instrucciones para cometer el asesinato, presumiblemente de Kostikov.

En ese panorama, la llamada hecha por Gustavo Díaz Ordaz al jefe de la CIA en México, Winston Scott, con el fin de darle a conocer que tenía la grabación de la llamada telefónica de Oswald a la embajada soviética, fue un elemento importante que seguramente tomó en cuenta el gobierno norteamericano antes de decidir emprender una acción militar, ya que la llamada indicaba que los rusos habían rechazado a Oswald.

No sólo eso fue importante, lo fue también la posibilidad de que los servicios de seguridad mexicanos, colaboradores de la CIA y el FB en la vigilancia a las embajadas rusas y cubana, tuvieran copia de todas las intercepciones de las conversaciones de Oswald y otra información relativa a su estancia en la ciudad de México.

Era muy probable que los servicios de información y espionaje del gobierno mexicano guardaran una copia de la información que recopilaban para la CIA y el FBI en el marco de los mecanismos de cooperación, oficiales y extraoficiales, que existían.

Al mismo tiempo, los servicios de información de México también mantenían relaciones con los funcionarios rusos y cubanos con los que seguramente intercambiaban información de forma extraoficial, como es práctica común en esos medios. Es bien conocida la amistad que guardaron Fidel Castro y Fernando Gutiérrez Barrios, durante muchos años.

Hay evidencias sólidas de que el Gobierno Mexicano no compartía la idea de que durante su visita a la Ciudad de México, Oswald recibió instrucciones de funcionarios de las embajadas soviética y cubana, para asesinar al presidente Kennedy.

Una de ellas se presentó el 8 de abril de 1964. Tres investigadores norteamericanos, integrantes de la Comisión Warren, creada por expresamente por el presidente sustituto de EU, Lyndon Johnson, para investigar el asesinato, realizaron una visita a México para recabar más información sobre la estancia de Lee Harvey Oswald en la Ciudad de México. (4)

Howard P. Williams, William T. Coleman y W. David Slawson llegaron a México con ese fin. La visita había sido aprobada por el gobierno norteamericano y por sus servicios de inteligencia, con el fin de que pudieran tener acceso a informes secretos o reservados.

En México fueron recibidos por el embajador Freeman, el jefe de la oficina de la CIA, Scott, su asistente, Alan White, y el jefe de la oficina del FBI, Clarke Anderson, entre otros.

Los investigadores acordaron solicitar una entrevista con el secretario de gobernación, Luis Echeverría, quien de acuerdo a Agee, era LITEMPO2.

La entrevista se llevó a cabo el 10 de abril de 1964, a las 11:15 AM, en las oficinas de Echeverría en Gobernación. (5)

Después de los saludos protocolarios, los investigadores norteamericanos le  expresaron el agradecimiento de la Comisión Warren y, en particular, del juez Earl Warren, presidente de la comisión, por la colaboración que el gobierno mexicano brindó a la comisión desde que ocurrió el asesinato.

Los norteamericanos solicitaron, diplomáticamente, a Echeverría un informe de las investigaciones hechas por las agencias mexicanas en torno al asesinato, a lo que Echeverría respondió que el gobierno contaba con un informe de esa naturaleza pero les pidió solicitarlo oficialmente.

De acuerdo al testimonio de los investigadores, “en ese momento, Echevarría (sic) discutió brevemente la situación general y dio la contundente opinión de que no había una conspiración internacional en el asesinato, al menos no una conspiración relacionada con México”. (6)

Echeverría explicó a los norteamericanos que basaba su opinión en la información que la policía mexicana obtuvo del interrogatorio que le hizo a ciudadana mexicana, Silvia Durán, secretaria del consulado cubano que conversó en dos ocasiones con Oswald.

En efecto. El 26 de noviembre de 1963, Silvia Durán fue de detenida por la Dirección Federal de Seguridad para ser interrogada sobre sus contactos con el presunto asesino.

La posición del gobierno mexicano, expresada por Echeverría, no parecía derivada solamente del temor de que el gobierno mexicano fuera visto por la opinión pública mundial como un gobierno débil que no pudo impedir que su territorio fuese utilizado por el presunto asesino del presidente Kennedy y las embajadas de la Unión Soviética y de Cuba para organizar el asesinato de Kennedy, sino porque contaba con información sólida que contradecía esa versión.

Igualmente importante fue que las propias oficinas de la CIA y del FBI en México compartían la visión del gobierno azteca.

Es decir, que tanto el Gobierno de México-- sus servicios de información--, como las agencias de inteligencia y de seguridad norteamericanas en México, no coincidían con las versiones de que Oswald había recibido instrucciones de los gobiernos soviético y de Fidel Castro para matar a Kennedy. O, por lo menos, que eso no se hizo en México.

Los investigadores de la Comisión Warren que visitaron México, recibieron un informe del jefe de la oficina de la CIA, Winston Scott, que difería del que tenía la Comisión. (7)

El informe redactado por los investigadores señaló claramente que “la descripción de Scott, además de los materiales que nos fueron mostrados, revelaron de inmediato que tan incorrecta había sido nuestra información previa sobre los contactos de Oswald con las embajadas Soviética y cubana”. (8)

         La observación de los investigadores fue de la mayor importancia ya que reconocía que Washington tenía información “distorsionada” sobre la visita de Oswald.

         El informe añadió que: “aparentemente la distorsiones y omisiones a la que fue sujeta nuestra información ha entrado a cierto lugar en Washington”.

         La posición de la CIA en México era inequívoca. Decía que  “probablemente no hubiera una conspiración extranjera vinculada a México, involucrada en el asesinato del Presidente” (Kennedy,ndr). (9)

         Tanto Winston Scott, como su asistente, Alan White, explicaron que “si hubiera habido esa conspiración, ellos, a esta fecha, tendrían indicios firmes de su existencia”.

         La misma visión tenía la oficina del FBI.

         Fue le posición coincidente del gobierno mexicano, y de las oficinas de la CIA y del FBI en México, la que muy posiblemente fue crucial para que el Gobierno de Estados Unidos pensara dos veces sobre la veracidad de la versión de que Oswald había cometido el asesinato de Kennedy por instrucciones de la Unión Soviética y del gobierno de Fidel Castro, recibidas en México.

De haberse sostenido esa versión habría estallado un conflicto mucho más serio que la “Crisis de los misiles” de 1961 y, probablemente, se habría desatado una guerra nuclear o la invasión de Cuba, muy probablemente esta última.

         La pregunta que cabe hacerse entonces es ¿quién o quiénes fomentaron en Washington la versión de que las embajadas de la Unión Soviética y de Cuba en México, fueron el contacto de Oswald para ejecutar del magno asesinato que cambiaría el rumbo de la historia?



Notas 1. ver el cable de la oficina de la CIA en México a sus oficinas generales; documento declasificado por la CIA en:

www.jfklancer.com/backes/newman/documents/10129/10129­_3.JPG

Nota 2: ver la presentación que hizo John Newman el 19 de noviembre de 1999, en la JFK Lancer Conference, pag.4

www.jfklancer/backes/newman/newman_2.html

Nota 3: ver la presentación de Newman, pág.4

Nota 4: ver “Inside de Company: CIA diary”, Bentam Book, 1976, págs.539 y 540, del ex agente de la CIA en México, Phillip Agee.

Nota 5: ver el texto completo del informe de los investigadores redactado por  David. W. Slawson, titulado “Memo: trip to México city”, fechado el 22 de abril de 1964, en:

www.maryferrell.org/mffweb/archive/viewer/showDoc.do?absPageId=244766&im...

Nota 6: El contenido de la entrevista con Luis Echeverría se encuentra en las páginas 33 a la 36, del informe.
Notas 7, 8 y 9: las citas mencionadas se encuentran en las páginas 24, 25 y 26, del mencionado informe.

Héctor Apolinar es periodista especializado en periodismo de investigación. Ha colaborado con diversos medios informativos de Sonora, México y el extranjero. Publicó el reportaje “México en el escándalo Watergate”, y “Las últimas palabras de Don Mangana.

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