Crecimiento del protestantismo en Sonora
Héctor Apolinar/ Dossier Politico
Dia de publicación: 2016-03-27
No darse cuenta que las denominaciones religiosas
protestantes crecen en Sonora de manera sostenida, es cerrar los ojos a una
realidad que tiene importantes implicaciones sociales.
El hecho no necesariamente es nocivo para la vida social y
religiosa de nuestra sociedad como algunos podrán pensarlo y creen, pero el
tema tendría que ser sujeto de un análisis profundo para sacar conclusiones, ya
que la práctica del cristianismo protestante guarda notables diferencia con el
catolicismo.
Para darnos una idea superficial del avance del
protestantismo en Sonora, tan solo habría que hacer un recuento de las
actividades religiosas dominicales de las diversas denominaciones protestantes
en las principales ciudades de Sonora.
Nos daríamos cuenta de que en barrios y colonias existen
templos activos, pequeños o medianos, improvisados o consolidados, a los que
asisten ciudadanos de las clases populares o de ingresos medios, jóvenes y
adultos, o de la tercera edad.
No es un descubrimiento que el avance del protestantismo en
Sonora se deriva, en buena medida, de nuestra estrecha relación con diversos
estados de la Unión Americana, donde el protestantismo es mayoritario.
Además, numerosos migrantes mexicanos se han convertido al
protestantismo en las últimas décadas producto de su prolongada estancia en ese
país.
Eso les ha permitido adaptarse más fácilmente a la vida
norteamericana y, al mismo tiempo, contar con redes sociales de apoyo, ya que
las iglesias cuentan con organizaciones que brindan apoyo material y educativo,
así como diversas formas de solidaridad, lo que forma parte de la tradición
protestante norteamericana.
Por otra parte, diversas denominaciones protestantes
norteamericanas cuentan con importantes
recursos económicos que les permiten brindar apoyos a sus co-religionarios en
Sonora y en México para que lleven a cabo campañas de “evangelización” y de
formación.
Por otra parte, los desafíos e interrogantes que impone una
sociedad cada vez más compleja, que algunos sectores no entienden, que
cuestiona sus creencias previas, impulsa a sectores de la sociedad a buscar
respuestas que ni la educación en las escuelas, ni la vida política o los
gobiernos, les proporcionan.
Tan sólo basta observar el impacto que tiene la legalización
de los matrimonios gay en algunos sectores de la sociedad para darnos cuenta de
la crisis que se produce en la conciencia de muchos.
Hay una “demanda religiosa” no ha podido ser satisfecha plenamente por la iglesia católica debido a
múltiples factores, entre ellos, que los sacerdotes católicos deben contar con
años de formación teológica y religiosa rigurosas para llegar a ser sacerdotes.
Esto hace que haya menos sacerdotes disponibles en el “terreno” para cubrir la
“demanda”.
Además, los
sacerdotes católicos deben ser célibes, los pastores protestantes, NO, por lo
que es menor el número de jóvenes que vencen la idea de no tener relaciones
sexuales, casarse, formar una familia o contar con un patrimonio económico. El
sacerdote católico debe renunciar a todo ello.
Debe ser muy fuerte el llamado de Dios a los jóvenes que
aceptan ser sacerdotes, lo que en verdad sorprende y, desde mi punto de vista,
esa decisión merece reconocimiento, seamos o no creyentes católicos.
Los factores antes mencionados, entre otros, hacen que no
haya suficientes sacerdotes católicos para satisfacer una importante “demanda
religiosa”.
Como sabemos, todos los vacíos se llenan. Por ello hay campo
abierto para que las denominaciones cristianas protestantes crezcan en Sonora.
Por otra parte, la iglesia católica tiene una estructura más
fuerte y, en cierta medida, “pesada”, pues tiene que administrar templos,
residencias sacerdotales, el calendario litúrgico, las festividades en honor de
los santos y santas, coordinar las actividades
diversas organizaciones de laicos, medios informativos religiosos, y
sostener una estrecha relación cotidiana con los creyentes laicos y religiosos,
sin que mencionemos el sostenimiento de los seminarios y la educación.
Ello contrasta con las denominaciones protestantes que
no forman parte de una sola
organización, sino de muchas, que, por lo tanto, tienen diversas cabezas
directivas. Debido a ello el peso y el costo de su administración es menor,
pero la supervisión de su doctrina y forma de enseñarla, es más laxa y obedece
a criterios distintos, de acuerdo a cada denominación.
En esa área existe una diversidad de interpretaciones religiosas cristianas aunque
su base sea la misma: la Biblia.
Es visible, sin embargo, que los creyentes protestantes
tienden a leer más detenidamente la Biblia, que es un texto complejo, lo que no
parece ser una práctica cotidiana entre los católicos que se basan más en las
enseñanzas del sacerdote.
Además, los creyentes protestantes tienden a formar
comunidades más estrechamente
integradas.
¿Qué impacto tiene el crecimiento del protestantismo en las
actitudes de nuestra sociedad? ¿Habrá una mayor tolerancia inter-religiosa?
¿Habrá una mejor enseñanza y vivencia de la religión cristiana?
No lo sabemos del todo. Para la sociedad sonorense el
fenómeno es nuevo y vale la pena intentar comprenderlo.
Comentarios a: hector.apolinar@gmail.com
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