viernes, 20 de enero de 2017

El tenor mexicano Arturo Chacón-Cruz recuerda a su maestro, Jesús Lí

El tenor mexicano Arturo Chacón-Cruz recuerda a su maestro, Jesús Lí


Héctor Apolinar/ Dossier Politico

Dia de publicación: 2017-01-18

Durante una entrevista, el prestigiado y joven tenor sonorense, Arturo Chacón Cruz (20 de agosto, 1977), nos habló ampliamente del destacado tenor cubano, Jesús Lí, que fuera su primer maestro de canto, quien lo impulsó y desarrolló en él su vocación inicial por el canto lírico y la ópera, siendo un joven universitario en Hermosillo, Sonora.

En la actualidad, Chacón Cruz es uno de los tenores mexicanos jóvenes que destaca en el mundo de la ópera en Europa, México y Estados Unidos, donde se ha presentado con éxito con elencos de primer orden internacional, en algunos de los principales teatros de ópera, tales como el Carnegie Hall, Teatro Real, de Madrid, Teatro alla Scala, de Milán, entre muchos más.

De manera cálida, no sin cierta nostalgia, el cantante hace un  reconocimiento puntual al trabajo que realizó en Sonora, su maestro y amigo, fallecido el año 2000, quien le dio la primera clase de canto de su vida, y que, durante tres años lo introdujo al canto.

 De acuerdo a lo que nos dijo Chacón Cruz, Lí le dio a conocer no sólo la técnica vocal, sino también sus vivencias en el mundo del canto y la ópera en Europa y en Cuba.

Las largas conversaciones con sus alumnos en su casa y su estudio se convertían en animadas tertulias en las que se cantaba, comía y bebía, como dice el villancico.

Fue en la exitosa escuela que fundó Jesús Lí, en Hermosillo, que Chacón Cruz abrazó el canto lírico y la ópera, que los que ha recorrido caminos antes insospechados.
Me pareció que su experiencia sería relevante, por eso le pregunté:

¿Desde tu punto de vista cuál fue el legado del maestro Jesús Lí en Sonora?

Arturo Chacón-Cruz: El maestro Li fue uno de los pioneros de la enseñanza del canto lirico en Sonora. No fue el primero, pero definitivamente fue el primero que tuvimos que tenía un conocimiento no solo personal del canto sino también experiencias que compartir de otros cantantes y como se podrían aplicar a sus estudiantes.

Su legado es que ahora en Sonora ahora hay una inquietud por el canto lírico en muchos jóvenes y adultos, un coro de la Universidad de Sonora que suena a coro de un teatro de ópera, muchos cantantes sonorenses destacando a nacional e internacionalmente, pero en mi caso, lo que siempre voy a recordar fue su pasión e intensidad y el legado de su ejemplo de esfuerzo y perseverancia.

¿Cómo conociste al maestro Lí?

Mi mamá me hizo una cita a través de una amiga de ella que estaba en el coro con el maestro. Resulta que tenía ya varios meses que me iba de parranda con mis amigos, y en los "miércoles de adelitas" de un cierto bar de Hermosillo, había un concurso de canto de Mariachi, y yo con mi experiencia de ya varios años cantando Mariachi, solía ganar tanto (una botella de whisky o de tequila) y mi mamá me propuso que ella me pagaba unas clases de canto privadas si "agarraba un poco de disciplina". Yo como todo buen hijo, accedí más bien por darle gusto a mi madre, pensando en tomar una o dos clases y "volver a mis andadas".

Conocí al maestro en su casa de "Las fuentes" donde me encontré con él por primera vez y tuve la primera clase de canto de toda mi vida.

¿Tomaste clases con él?

Si, por casi 3 años.

¿Podrías decirnos cómo fue tu relación con él?

El maestro Li tenía una manera de enseñar muy particular. Cuando se encariñaba con algún alumno o grupo de alumnos, se volvía una relación muy estrecha y continuaba con sus anécdotas y sus historias de cuando estaba en Cuba y cuando anduvo por Europa, y muy a menudo nos daba ejemplos cantando aprovechando la presencia de algún pianista y a veces hasta "a capella".

Nuestra relación fue muy entrañable, con sus altos y bajos, como suele ser el caso en buenas amistades, con alguien tan lleno de pasión y de personalidad como lo era él.

¿Podrías destacar algún rasgo de su personalidad que más te haya impresionado en lo personal?
Para el maestro Li no había imposibles. Pienso que ese aspecto de su personalidad es algo, que ahora puedo apreciar más que cuando yo era un jovencito. Lograba sus metas y se proponía "casi imposibles"; lograba cosas extraordinarias con su trabajo, perseverancia y su fe.

¿Cómo fue que decidiste dedicarte al canto operístico?

Fueron una serie de oportunidades que se me fueron presentando, que fueron posponiendo mi regreso a "una carrera profesional normal". Empezando por mi ingreso a la licenciatura en canto en la UNISON (bajo la tutela de Jesus Lí) para después recibir una beca para continuar mis estudios en SIVAM en la Cd. de México. Después recibí una beca para estudiar en Grecia, luego otra beca para estudiar en la Universidad de Boston. Después gane el concurso de la Ópera de Houston y me aceptaron en el programa de Jóvenes cantantes de Houston Grand Opera y el programa Merola de la Ópera de San Francisco. Cuando menos me di cuenta, ya estaba metido de lleno en la carrera del canto para poder considerar regresar a la Ingeniería Industrial que estaba antes procurando. En realidad nunca tomé una decisión de dedicarme a esto, el canto me envolvió y hasta ahora me sigue envolviendo, dándome la oportunidad de seguir cantando y pisando escenarios importantes.

¿Cómo cantante de ópera que elemento, o que rasgos, destacarías de él?

Su expresividad era muy impresionante, era un cantante chapado a la antigua, cosa que no se ve muy a menudo. Cantaba con toda su alma y se entregaba entero, fuera solo en un salon de clases o una sala de conciertos.

Con la puesta en escena de Cavallería Rusticana, en Hermosillo, con un elenco formado con cantantes y músicos sonorenses, Jesús Lí, logró algo que podríamos calificar de extraordinario, pues impulsó a los novatos artistas sonorenses a alcanzar planos sorprendentes para el contexto musical y vocal que prevalecía en Sonora en aquel tiempo. ¿Cómo visualizas ese acontecimiento ahora?

Tal cual lo describes, logró lo imposible en aquel entonces. Ayudó mucho el hecho de que el maestro Li y Maribel hayan tomado los personajes principales (en esa obra,ndr), regalándonos su experiencia y maestría en el escenario.

Con la perspectiva que da el tiempo transcurrido, ¿cómo podrías caracterizar la situación que encontró Jesús Lí en Hermosillo en el terreno musical y vocal?
Se encontró con un pueblo con una tendencia natural para el canto y la expresión. También un pueblo muy caluroso y humano que lo recibió con todo cariño y admiración. Su influencia nos cambiò el camino a muchos de nosotros y seguirá cambiándole el camino a las personas que nosotros hemos influenciado.

Lo que encontró en los años 90´s fue una mina de oro de voces y de almas listas para aprender del canto y usar su técnica de canto para expresarse mejor. A veces es mucho más difícil ayudar a alumnos que ya han tenido instrucción ya que su técnica está corrupta. Fue la combinación perfecta para esa simbiosis que ocurrió.

¿Qué impresión te causaba relacionarte con un personaje como Jesús Lí, que había cantado en importantes teatros de Europa y que había desarrollado una notable actividad profesional por allá?
Era una curiosidad y admiración muy especial. Sus anécdotas y experiencias eran razón para juntar sillas alrededor suyo y escuchar con atención. Fue un tiempo muy bonito en mi vida lleno de maravilla e inspiración.

Tengo mucho respeto y cariño hacia el recuerdo de ese hombre tan intenso y generoso.


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