jueves, 9 de febrero de 2017

La geopolítica de Sonora

La geopolítica de Sonora
Primera parte

Héctor Apolinar Dossier Politico
Dia de publicación: 2007-09-03

No había leído un discurso del gobernador Eduardo Bours, tan realista y directo, que se refiriera a las desventajas geográficas, climáticas y geopolíticas que tiene Sonora, en relación a otros estados de la república. En un dicurso que pronunció al entregar el Premio Nacional de la Juventud, el 28 de agosto, dijo:

“A Sonora nada se le ha dado fácil. Tenemos un clima bastante pesadito, hace un calor bastante regular en el estado, tenemos poca agua, estamos muy lejos del centro [del país], para bien y para mal por cierto, allá es donde se toman todas las decisiones, todo nos queda muy lejos, aquí no hay nada asi como en Nuevo León, que todo esta cerquita; ahí te vas de Garza García a Monterrey y a Escobedo, todo está cerquita”.

Y agregó: “aquí para ir a Caborca se le piensa, o para ir a San Luis Río Colorado, o para ir a Alamos, todo nos queda lejos también en el estado, estamos muy mal distribuidos, no estamos en cortito, somos pocos en un territorio muy amplio, en un territorio muy agreste, con muchos problema para llegar”.

“Así que nada se nos ha dado facil, la verdad es que a Sonora todo se nos ha complicado, yo creo que eso que es difícil es lo que nos ha dado el carácter a los sonorenses”. Comparto el desasosiego que experimenta el gobernador ante tal situación.

En casi cuatro años de ejercicio gubernamental, de haber recorrido el estado en varias ocasiones, incluso algunas zonas a caballo, Bours siente físicamente el enorme peso de las condiciones geográficas en las que se tiene que desenvolver el esfuerzo gubernamental. Se ha dado cuenta ya, de forma plástica, de la enormidad “continental” de un estado que es más grande que algunos países de Europa, pero que no cuenta con una población suficiente para “poblarlo” y que, además, tiene recursos hídricos sumamente limitados para sustentar la vida humana y su actividad económica creciente.

Por su tamaño, Sonora es un estado de “regiones”. Su integración económica es dudosa, si no es que frágil y, en ocasiones, inexistente. Como dice el gobernador Bours, las distancias entre poblaciones y ciudades es muy grande, lo que de suyo es ya una desventaja económica que impacta los costos y el tiempo que se invierte en trasladarse de un lugar a otro.

Las distancias dificultan la integración y, más bien, impulsan el aislamiento. El aislamiento es una condición que influye en la conducta de las personas y de las sociedades que la viven. No solamente es un dato más, es una influencia viva, actuante sobre las personas.

Una sociedad con grados diversos de aislamiento es una sociedad que tiene un acceso más lento a la información y sabemos que ésta es la base de toda actuación, sea personal, social o económica. Actuamos con base a la información que tenemos.

Una sociedad aislada tiende a ser endógena. No ocurre lo mismo con las ciudades-puertos o que son partes de “enjambres” de ciudades como Guanajuato, Querétaro, para poner un ejemplo.

En tales lugares las “noticias vuelan”, como se dice, de un lugar a otro, al igual que las personas y las mercancías y esto favorece el comercio, el intercambio de ideas y costumbres. Ese fenómeno obliga a las sociedades a estar preparadas para intercambiar con otras sociedades distintas y a no encerrarse ni quedarse ancladas en sus costumbres e ideas como si fueran las únicas.

Gobernar a Sonora desde el punto de vista político es relativamente fácil, porque su población es poca y se encuentra dispersa, de manera que es complicado que la población se reúna para protestar. El clima extremadamente caluroso no favorece las aglomeraciones; la dispersión, tampoco.

En la actualidad el estado cuenta con una población de poco más de 2.3 millones de personas, cifra que no se incrementará de manera notable en las próximas décadas, porque la tasa de natalidad es de 1.9 hijos por familia. La emigración es un factor que también incide en el escaso crecimiento poblacional.

Debido a lo enorme del territorio, construir carreteras, líneas de electricidad y conducir el agua, requiere de fuertes inversiones. Es más costoso hacerlo que en otros lugares con poblaciones más cercanas unas de otras.

Podría darse el caso de que se hicieran fuertes inversiones en infraestructura y vivienda, por ejemplo, y que al cabo de algunos años, faltaran usuarios de las mismas debido a una baja en el número de habitantes. No es descabellado que eso llegue a ocurrir en Sonora en un lapso de 20 años. Hay pueblos de la sierra que ya se encuentran casi deshabitados.
Continuará



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