Nocturno elogio a Alejandro Aura
Mientras en el fondo del lugarLas palabras y cadencias escritasSe escuchan de tu adelantada despedida,Una “furtiva lagrima” a los ojos de tu hijaAsoma, que ella, con veloz gesto, apagaPara sonreir graciosamente a quienes llegan.Ella, Aura, que es imagen vivaDe las musas griegas que mencionasDe un tracio nombrado en la Ilíada.En esta hora nocturna citadina, recuerdaQue con ella has cumplido de ShakespeareAquél verso que decía: deja de la belleza descendenciaComo herencia de tus viejos esplendores.Bien dices, Aura, que nada quedará de nosotros,ni de Alejandro el Macedonio,Sino aquella y tu palabra fugaz por la musa concebidas.Héctor apolinar
Noche del 10 de octubre,07
Ciudad de Tenochtitlán

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